Misiones Para Todos

Transformar la efeméride en insumo para la lucha

A 50 años de la Noche de los Lápices

“El vergel de los presentes - María Claudia Falcone y Pancho López Muntaner”. Ilustración de Héctor Chianetta

Como se sabe, la utopía tecnofascista que campea en el mundo desarrolla en Honduras la experiencia piloto de una “ciudad privada”. En efecto, la isla Próspera es hoy la panacea libertariana en el Caribe, ligada a Peter Thiel. Ese microestado dentro del país, gobernado por una corporación,  dicta sus reglas al margen de la Constitución para evadir impuestos y hacer ensayos transhumanos. Una distopía donde la Ilustración Oscura ha montado su paraíso en la tierra, pretendiendo paralelamente, mediante el Súper RIGI, convertir a la Argentina en laboratorio para las Big TechEn sintonía con dicho ideario, a principios de este mes se realizó el V Encuentro regional del Foro Madrid en Santiago de Chile. Representantes de 25 países asistieron para coordinar sus agendas políticas, bajo el lema “Una nueva era para Iberoamérica”. Al inicio del encuentro, luego de revindicar el golpe de Pinochet, Javier Milei calificó a los ciudadanos que adhieren a las ideas de izquierda como “zurdos mugrosos negadores de la realidad”. Poco después, en un alarde sincericida, Scott Bessent, secretario del Tesoro de los EEUU, reconoció públicamente haber intervenido económicamente en las últimas elecciones celebradas en Argentina persiguiendo un “objetivo de política exterior”. Aquí, una reciente encuesta sobre Malvinas demostró que la mayoría cree que el cambio de postura de Milei se debe a una conveniencia política. Por su parte, en las FFAA sospechan que su imprevisto anuncio por cadena nacional es la antesala para dejar una base naval en manos de Donald Trump. Por lo pronto, semejante incoherencia para un gobierno que resguarda su oro en Londres y reivindica la autodeterminación de los kelpers, abrió impensables derivaciones internacionales. Meitav, uno de los accionistas de la petrolera israelí que explora el archipiélago, posee acciones en el grupo de Galperín, y el canciller Quirno prometió sanciones a la "red de firmas vinculadas". Habrá que verlo…  En ese marco de revuelo, el empresario Eduardo Elsztain - alguna vez mecenas de nuestro Presidente - justificó las razones de su participación como accionista minoritario desde 2005 en la Falkland Islands Company (FIC), una firma de enorme relevancia estratégica y económica en nuestras islas. Con esos bueyes aramos. En tanto, el Juzgado Federal de Río Grande, a cargo de la jueza Mariel Borruto, se declaró competente para intervenir en la acción promovida por el CECIM La Plata y la AAdeAA contra Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum Development and Production Limited, vinculada al proyecto hidrocarburífero “León Marino”, sobre la plataforma continental argentina en la zona de Malvinas. La decisión constituye un paso de enorme relevancia porque reconoce la dimensión federal, ambiental y soberana del conflicto planteado. A su vez, Brasil reafirmó su apoyo a nuestro país en dicha causa pese a la tensión diplomática que sostiene con el gobierno libertariano; y ¡hasta un ministro de Israel definió a las Malvinas como "territorio ocupado" y le pidió a Netanyahu que reconozca la soberanía argentina! Mientras, de cara a las elecciones de 2027, Mauricio Macri juega a dos puntas: negocia con los Milei, mientras deja correr a un candidato propio. Paralelamente, aunque la CGT no esté dispuesta a convocar ni un paro general y pretenda continuar en modo de espera pasiva hasta la visita del Papa, la dirigencia peronista llama a aguantar hasta las elecciones del 2027. La coincidencia entre el acto de Axel Kicillof y la Marcha de la Bronca abre un debate entre dos orientaciones ante la decadencia del gobierno de La Libertad Avanza. El 19/09, Kicillof arranca su campaña presidencial, con la cabeza puesta en unas PASO a dirimir posiblemente con Massa. Pero el dilema real es ¿en qué condiciones llegaremos? ¿Y con cuánta capacidad para revertir el daño? A considerable distancia de los enjuagues palaciegos, autoconvocados a las marchas de los miércoles llaman a concentrar todos los viernes frente al Congreso para exigir que Milei se vaya ahora mismo. Y, en el Mes del Estudiante, la ocasión también será propicia para escuchar a esa juventud que conmemora medio siglo de su fecha más sentida.

"La opción no es romantización ingenua o demonización. No hay futuro que posibilite engarzar nuevamente a la libertad, la igualdad y la fraternidad, si no existe la dignificación de quienes se levantaron contra formas políticamente dictatoriales y socialmente excluyentes".

Lucas Rubinich,

en editorial de revista digital 7 Ensayos N° 6

Un pasado en permanente revisión 

El contexto global imperante en 1975 - año en que tuvo lugar el acontecimiento que nos ocupa -  exhibía un agotamiento del proceso de sustitución de importaciones, en el marco de una transición del capitalismo productivo al financiero, cuadro general que llevaría a una importante derrota de la clase trabajadora. En otras palabras, las condiciones de posibilidad que favorecieron procesos como la Revolución Cubana o la Sandinista iban caducando. No obstante, en septiembre de ese año el movimiento estudiantil secundario de la Argentina conquistó un Boleto Escolar gratuito para lxs pibxs de menos recursos, que aún está vigente en varios distritos del país. En La Plata, Provincia de Buenos Aires, una protagonista más de esa lucha sería María Claudia Falcone, hermana de quien escribe estas líneas.

Durante la posdictadura, el relato canónico sobre el hecho bautizado Noche de los Lápices por los Grupos de Tareas de la represión ilegal - gestado en una sociedad escarmentada por un genocidio que dejara más de 30.000 detenidxs - desaparecidxs -, victimizaría a esxs jóvenes instalando el mito de la inocencia absoluta del militante menor de edad, al que no se le atribuiría discernimiento suficiente para asumir un compromiso de vida o muerte en defensa de la soberanía popular.

Sin embargo, al menos María Claudia y María Clara Ciocchini - la compañera que albergó en casa de una tía antes del secuestro de ambas - ya estaban encuadradas de motu proprio en la misma organización revolucionaria desde la que tres meses antes la montonera  Ana María González ejecutaría al comisario torturador Cesáreo Cardozo, fenómeno que, revisando la historia con rigor, sintetiza dos dimensiones de la lucha integral que por entonces llevaba a cabo aquella expresión del peronismo revolucionario: La política de masas y el hostigamiento a un enemigo despiadado que colocaría a nuestro país como furgón de cola de un Nuevo Orden Internacional. Desde luego, este señalamiento, que choca con la versión hegemónica del acontecimiento en cuestión, no es el que eligen las mentes bienpensantes de nuestro país, y ha sido tan cuestionado por familiares que prefieren “limpiar” la reputación de sus parientes represaliadxs, como utilizado por conspicuos exponentes de la ultraderecha para cuestionar la idealización de una estudiantina a la que durante décadas se pretendió extirpar de la ofensiva popular que protagonizara el pueblo del que formaron parte esxs jóvenes.

El terror como herramienta disuasiva

Al cabo de medio siglo del hecho en consideración, hemos pasado de  las Sociedades del Disciplinamiento - inspiradas en la Doctrina de Seguridad Nacional -, en las que se intentó doblegar la voluntad popular operando sobre  el cuerpo social, a las Sociedades del Control - favorecidas por la Revolución Tecnológica - que, en un marco de absoluta conectividad, ejercen su acción sobre la subjetividad colectiva, fomentando sentidos comunes afines al poder, entre otros recursos mediante la telefonía celular móvil, nuestra “tobillera contemporánea”.

Sin ir más lejos, Amnistía Internacional acaba de publicar el informe “Estado de Vigilancia”, un documento de casi 80 notas al pie que consigna, con número de expediente y monto adjudicado, cómo el Ministerio de Seguridad Nacional invirtió al menos 1,2 millones de dólares en tecnología de vigilancia entre 2024 y 2025. El dato conecta de inmediato con la tensión que atraviesa toda la gestión de Javier Milei: el mismo Estado que asegura no tener margen fiscal para sostener el gasto social encuentra, en simultáneo, presupuesto para saber quién protesta. Que la inversión en vigilancia no sea un desvío sino una prioridad declarada lo confirma el propio origen documental del proyecto. En la plataforma electoral que La Libertad Avanza presentó en 2023 ya proponía “invertir en tecnologías para todas las fuerzas de seguridad”, junto con la creación de una base de datos nacional de prófugos vinculada a cámaras con reconocimiento facial. No hubo sorpresa en el resultado: hubo cumplimiento de campaña. Lo que el informe de Amnistía agrega es la letra chica de ese cumplimiento: a quién se le compró, bajo qué controles, y con qué costo comparativo frente a lo que se recortó del otro lado del presupuesto.

De más está decir que el tema no constituye exclusivamente una preocupación local, de hecho, el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), liderado por la población civil palestina, y organizaciones de justicia social y sindicales de todo el mundo convoca a la Semana Global de Acción Pueblo vs Palantir, que tendrá lugar del 29 de septiembre al 1° de octubre, para interrumpir pacíficamente la actividad habitual de Palantir, y exhorta a exigir a todas las instituciones públicas, sindicatos, universidades, fondos de pensiones e inversión, empresas, hospitales y demás prestadores de servicios de salud, entre otros, que pongan fin a los contratos y alianzas con Palantir y retiren sus inversiones de dicha plataforma.

Como queda de manifiesto, es tan cierto que la vía revolucionaria ensayada desde la mitad del Siglo XX fue derrotada, como que los pueblos del Sur Global continúan empeñados en demoler las estructuras de la dependencia y la explotación.

En todo caso, así como ayer el cambio social generó guerrillerxs dispuestos a “tomar el Palacio de Invierno”, hoy está demandando hackers capaces de perforar la Matrix.

La imperiosa necesidad de hacer que los legados rindan frutos

A lo hora de preguntarnos qué saldo de los años 70s mantiene vigencia en nuestros días, en primera instancia corresponde asumir que se ha debilitado sensiblemente la fe en una sociedad de iguales. Aquella  utopía post dictatorial de gobernabilidad democrática, que procuró restaurar un Estado de Derecho capaz de hacer justicia con las víctimas del genocidio, se ha ido erosionando a tal punto que de un tiempo a esta parte no pocos analistas comienzan a hablar de posdemocracia: Un orden que, desconociendo la Constitución, va imponiendo una lógica bélica.

El cuadro descripto requiere a todas luces salir de esa zona de confort consistente en “aguantar los trapos” sin ir por más. Antes bien, el presente impone animarse a criticar a una democracia que nos habla de igualdad formal (“todos somos iguales ante la ley”; un individuo, un voto) para encubrir una desmesurada desigualdad social. Se trata pues de recuperar la potencia de la crítica y, en ese marco, la noción del enemigo, ya que la de “adversario” es una categorización demoliberal.

Si ejerciendo una severa autocrítica convenimos que durante los llamados “años de plomo” se instaló cierto fetichismo de las armas, hoy resulta indiscutible que la militancia se ve atravesada por un fetichismo de las urnas. Sin desmerecer la lidia electoral, corresponde advertir que esa es solo una dimensión de la lucha que debemos librar en todos los frentes.  

En ese proceso de revisión, también se hará necesario reflexionar sobre la cuestión de la violencia, hoy por hoy monopolizada por un Estado hambreador y represor que, ante el más mínimo atisbo de respuesta, apela a la nefasta pero influyente Teoría de los Infiltrados, estigma que pesa sobre cualquier expresión de hartazgo popular.

Una idea fuerza que circula entre la militancia, perteneciente al maestro del Libertador Simón Bolívar, nos exhorta a inventar o errar. Y es sabido que el capital más rentable con que contamos lxs nostramericanxs es nuestra imaginación. No vacilemos en invertirlo: Si una sábana garabateada en un hotel de EEUU por un par de hinchas y luego exhibida por nuestra selección nacional de fútbol ante las cámaras del mundo consiguió revitalizar a nivel global la impostergable causa de nuestra soberanía nacional, nada hace pensar que más temprano que tarde no vayamos a ser capaces de remontar un horizonte post capitalista.-

A la memoria de Norberto Galasso,

insigne pensador de la izquierda nacional.

Por Jorge Falcone-La Gomera de David