El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió el ataque militar contra Venezuela y respondió a las críticas internacionales con una exhibición discursiva de poderío bélico. Durante un acto de retiro con legisladores republicanos de la Cámara de Representantes, el mandatario aseguró que su país “volvió a probar que tiene el ejército más poderoso y feroz del mundo” y afirmó que “nadie podría haber hecho lo que hicimos nosotros”.
En ese marco, Trump cargó duramente contra Nicolás Maduro, detenido tras el operativo estadounidense, al que calificó como “un hombre violento” y responsable de “haber matado a millones de personas”. “Es un tipo que torturó a muchísima gente”, sostuvo el presidente, al tiempo que describió la operación como “brillante” desde el punto de vista táctico.
Según su relato, el ataque se ejecutó sin bajas estadounidenses y logró desarticular infraestructuras clave. “No hubo muertos de nuestro lado. Pudimos cortar la electricidad de todo el país. Las únicas personas con luces tenían velas. Lo agarramos por sorpresa”, afirmó. Trump agregó que la acción demostró una superioridad tecnológica y militar que, a su entender, ningún otro país posee: “Nadie tiene la calidad de nuestras armas”.
El presidente también desestimó las protestas posteriores a la captura de Maduro y cuestionó su autenticidad. “Era gente paga, con carteles que les daban. Cuando los periodistas les preguntaban, no sabían qué contestar”, dijo, en contraste con lo que describió como manifestaciones espontáneas del pasado.
Las declaraciones se produjeron en un contexto de creciente tensión diplomática, luego de que Trump afirmara públicamente que Estados Unidos “está a cargo” de Venezuela durante el proceso de transición política y dejara abierta la posibilidad de nuevas acciones si su administración lo considera necesario. En paralelo, funcionarios de su gobierno ratificaron que Washington evaluará los próximos pasos en función de la conducta de las nuevas autoridades venezolanas.
Caracas denuncia “agresión terrorista” y habla de “secuestro internacional”
Desde Venezuela, la respuesta fue inmediata y en términos severos. El fiscal general, Tarek William Saab, calificó el ataque estadounidense como una “agresión armada ilegal de carácter terrorista” y denunció que la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, la diputada Cilia Flores, constituye un “secuestro internacional”.
Saab sostuvo que, de acuerdo con la Constitución venezolana y el derecho internacional, Maduro cuenta con inmunidad por su condición de presidente y no puede ser arrestado ni juzgado por tribunales extranjeros. Además, remarcó que la operación se realizó “sin declaración previa de guerra ni resolución del Consejo de Seguridad de la ONU”, lo que —según afirmó— viola la Carta de las Naciones Unidas.
En ese mismo sentido, la Fiscalía venezolana anunció la apertura de una investigación por las “decenas” de muertes registradas durante el ataque del sábado en Caracas y otras zonas del país. Saab informó que tres fiscales fueron designados para llevar adelante las pesquisas y evaluar eventuales responsabilidades penales derivadas de la intervención militar estadounidense.
La escalada verbal y política profundiza el conflicto entre Washington y Caracas, mientras la ofensiva militar y el proceso judicial contra Maduro siguen generando reacciones cruzadas dentro y fuera de la región.
Fuente: Perfil

