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Un viaje a la mente de Mauricio Macri

Habló de “raza superior” y al pedir perdón ni mencionó el Holocausto. ¿Es posible que alguien diga una frase que ni recónditamente forma parte de su espíritu? Las teorías de Hitler y las SS. Y las disculpas que vendrán.

Hacer publicidad de “Para qué”, su segundo libro. Coquetear con la candidatura a Presidente sin definirse. Presionar al radicalismo para que sea más PRO. Presionar al PRO para que no sea menos PRO. Actividades múltiples. Y en medio de tanto ajetreo a Mauricio Macri se le ocurrió hablar del Mundial. Con tanta mala suerte, además, que el subconsciente tal vez le hizo sincerar un pensamiento que quizás tenga en sus profundidades: los alemanes son una “raza superior”. Después, claro, pidió disculpas.

Todo comenzó el lunes a la noche en TN. Consultado por los competidores de la Argentina en Qatar, profetizó Macri: “Obviamente que está Brasil, con un Neymar que está mucho mejor, porque antes era una especie de traba para el equipo, porque no jugaba en equipo. Portugal tiene muy buenos jugadores, Francia tiene muy buenos jugadores y es el último campeón, y a Alemania nunca se la puede descartar porque… raza superior, siempre juegan hasta el final”.

El ex presidente 2015-2019 tardó un día en darse cuenta del impacto de su frase. Y entonces tuiteó: “Ayer, hablando del mundial y obviamente refiriéndome a las habilidades futbolísticas indiscutibles de Alemania tuve una frase desacertada que remite a las peores pesadillas de la humanidad, por lo que quiero aclararlo y ofrecer mis disculpas”.

Mucho no aclaró, como es visible, pero con buena voluntad puede interpretarse que la expresión “peores pesadillas de la humanidad” asociada a la frase anterior sobre Alemania es una forma de hablar del nazismo. Proceso político que, por cierto, no mencionó. Y tampoco escribió la palabra “Holocausto”. La Argentina está adherida a la IHRA, sigla inglesa de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto. Uno de los documentos de la IHRA, “Recomendaciones para la enseñanza y el aprendizaje del Holocausto”, sugiere prestar atención al racismo, que define así: “Prejuicio institucional y/o personal, discriminación o antagonismo dirigido contra una persona de un grupo étnico diferente basado en la creencia de que su propia raza es superior”.

Si un grupo de la población es superior, automáticamente otro es inferior. Los judíos, en primer lugar, para el nazismo. Y también los gitanos, los Testigos de Jehová, los homosexuales y los discapacitados. Había que aniliquilarlos a todos.

Un documento del estudioso Daniel Fraenkel para el Yad Vashem, el museo de Jerusalén sobre el Holocausto, relaciona esa noción de “superioridad” con un primer momento de crisis, en 1873, en que el desasosiego de la clase media baja “hizo de Alemania un terreno fértil para la formación de varios cultos irracionales y sobrenaturales centrados en la ‘mística de la sangre’ y la glorificación de un pasado alemán-ario”. En ese pasado “los odiados judíos, concebidos como los agentes de la corrupción y la decadencia, no habían tenido ningún papel”. Y también habría sido culpa de los judíos y los socialistas la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial. Cuando esa visión mística se unió a los fundamentos seudocientíficos sobre las razas, el nazismo alcanzó su apogeo. Estaba claro para los teóricos de Adolf Hitler que si no se garantizaba la pureza racial y los judíos contaminaban la raza, los alemanes nunca ocuparían el centro de la historia. 

Escribió Heinrich Himmler, jefe de las SS, las fuerzas de choque del nazismo: “Somos como el especialista que cultiva plantas, quien, cuando quiere producir una nueva cepa a partir de una especie bien probada que ha sido agotada a causa del exceso de cruzamientos, va primero al capo para extraer las plantas indeseables”. Y agregaba: “Nosotros también comenzaremos por arrancar y descartar a la gente que, en nuestra opinión, no es material adecuado”.

El programa de formación de las SS distinguía entre “razas inferiores” y “razas de alto valor”, definidas como “la culminación del proceso biológico”.

Los seres humanos suelen decir frases inconvenientes, y a veces incluso dañinas para ellos mismos. Pero, ¿pueden expresar algo que jamás pasó por su alma, por su mente, por su conciencia o aun por su inconsciente? Para seguir con el fútbol, es muy difícil, casi imposible, imaginar a Macri diciendo “esos bosteros de mierda”. Un fanático de Boca como él no alberga dentro suyo ni siquiera un remoto borrador de esa afirmación.

¿La frase de Macri sobre la raza superior puede ser tomada como un indicador de sus sentimientos profundos y de la forma de expresarlos? De ser así, ¿habrá más disculpas sobre otras declaraciones vertidas ante Joaquín Morales Solá el lunes último? Aquí van, seguidas de las pertinentes sugerencias para pedir perdón: 

*”Si Perón viviera, se afiliaría a Juntos por el Cambio porque es el que defiende a los que trabajan”. Disculpa de Macri: “No quise decir lo que dije. La decadencia argentina empezó hace 70 años. Perdonen los antiperonistas”.

*”El General decía que cada uno tenía que producir, como mínimo, lo que uno consume”. Disculpa de Macri: “No quise decir lo que dije, porque además de esa frase Perón escribió, en su libro La fuerza es el derecho de las bestias, que la clase parasitaria, o sea ‘la oligarquía, el clero, los sectores parasitarios de los profesionales y de las fuerzas armadas se han lanzado en reacción violenta contra la clase productora, utilizando las armas y los soldados del pueblo’. Y naturalmente no critico de ningún modo a la clase parasitaria, a la que pido mil perdones”.

*”Argentina está fuera del mapa”. Disculpa de Macri: “No quise burlarme de la descompostura del Presidente Alberto Fernández, pero algo raro debe haber comido en París con Emanuel Macron o en Bali con Joe Biden y los otros miembros del G-20”.

*”La Argentina no puede crecer producto de este entramado mafioso de la política y del empresariado”. Disculpa de Macri: “Perdón a quien corresponda en Calabria”.

*Siempre creímos que íbamos a encontrar a un Maradona que nos solucione todo a todos y eso no existe”. Disculpa de Macri: “Es verdad que Marquitos Peña dijo que el ministro de Finanzas Luis Caputo, el Toto, ‘jugaba en la Champions League y no en la B, y dejó todo para venir a jugársela por su país’. Fue un acto de patriotismo, porque también administraba sociedades en los paraísos de Caimán y Delaware. Perdón, querido Toto”.

*”Creen que imprimir dinero no tiene costo, que avasallar las libertades no tiene costo”. Disculpas de Macri: “Solo quise que dos jueces de la Corte llegaran al máximo tribunal por decreto y no por los mecanismos constitucionales porque me lo recomendó mi amigo Fabián Rodríguez Simón. Perdón, Pepín, que estás en Uruguay con pedido de extradición y no podés volver a tu patria”.

*”Hablan todo el tiempo de la deuda, pero ellos son el gobierno que más deuda tomó”. Disculpas de Macri: “Perdón, Mauricio Claver-Carone. Cuando todavía eras presidente del Banco Interamericano de Desarrollo dijiste que el FMI nos prestó 55 mil millones de dólares y que después yo manejé mal el programa económico y me costó una elección. Perdón por perder”.

*”Si la Argentina hubiera vacunado como Chile, la mitad de esos muertos estarían vivos”. Disculpas de Macri: “Perdón, lo dije porque los chilenos no clasificaron y me dieron lástima. Ellos tienen 3228 muertos por millón de habitantes debido al Covid y nosotros menos, 2838”.

*”No se puede dialogar con gente que, perversamente, nos acusa de ser parte del atentado que tuvo Cristina Kirchner. Hace unos meses dije que es un grupito de loquitos el que lo hizo. Nos acusan sin pruebas”. Disculpas de Macri. “Pucha, dije eso y ahora veo que todavía no me acusaron. ¿Deberían? Por cualquier cosa, desde ya pido perdón”.

Por Martín Granovsky-Página/12