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Una empresaria denunció por amenazas al jefe de comisaría

“Conozco mucha gente y podés pasar muy mal”, le habría dicho el comisario de Guaraní a la denunciante. Contrató un servicio privado por inacción policial 

Venta de drogas, prostitución y violencia, un combo nocivo al que estarían expuestos vecinos de la localidad de Guaraní, según denunció María Weiss (46), propietaria de una empresa de construcción que anticipó su intención de vender todos sus bienes y mudarse debido a la inseguridad que aqueja a su familia.

El domingo por la tarde la mujer y su esposo fueron víctimas de amenazas y agresiones por parte de un grupo de personas que se hallaban en un quiosco lindero a su domicilio, sobre ruta nacional 14.

Incluso, según dejó constancia en la denuncia radicada ayer ante la Fiscalía de Instrucción Uno de Oberá, el incidente se originó luego de que uno de los asistentes ingresara al estacionamiento del local a alta velocidad, poniendo en serio riesgo la integridad de dos pequeños a los cuales casi atropelló.

Fue entonces que el marido de Weiss se acercó al conductor y le reprochó por su accionar, ante lo cual fue agredido físicamente y amenazado de muerte, tal como denunció el día domingo

“Llamamos a la Policía pero no vinieron. Entonces – el lunes- me acerqué para hablar con el jefe de la comisaría de Guaraní, subcomisario Giménez, a quien le comenté lo sucedido y le pregunté por qué no acuden cuando los llamamos. Pero me respondió que por nosotros no van a mover ni un solo dedo porque plantamos droga, algo que no tiene sentido y si fuera cierto ya hubieran procedido, me parece”, detalló la mujer.

Pero lo peor estaba por llegar, según plasmó en la presentación de ayer, ya que el oficial la habría amenazado con tomar represalias si radicaba una denuncia en su contra ante la Fiscalía en turno.

“No te metas conmigo”

Aún conmovida por la situación vivida horas antes en la oficina del jefe de la comisaría de Guaraní, Weiss detalló la secuencia de la presunta amenaza que habría recibido por parte del funcionario, al tiempo que remarcó que teme por la seguridad de su familia y la propia.

“Como el jefe me dijo que no iba a mover un dedo por nosotros, tuvimos un cruce de palabras y le anticipé que haría una denuncia en Fiscalía porque necesito seguridad para mi familia; pero en eso me apuntó con el dedo y me dijo: “Si me denuncias prepárate para las consecuencias. Conozco mucha gente y podés pasar muy mal. No te metas conmigo”. La verdad que me dio mucho miedo, hasta pensé que iba a querer detenerme. Nunca esperé que un jefe de Policía me trate así. Fue horrible, me quedé en shock”, precisó la denunciante.

En tanto, también brindó precisiones sobre el incidente del domingo con el dueño del quiosco lindero a su domicilio y con el conductor que casi chocó a su hijo y a una amiguita.

En tal sentido, mencionó que “el quiosco está prácticamente pegado a mi propiedad y no respetan ninguna restricción. Es más, está abierto las 24 horas con venta de alcohol y otras cosa, pero la Policía mira para otro lado”.

“Como casi atropellaron a mi nene y la vecinita, mi marido se acercó para pedir que no transiten tan fuerte frente a las casas, pero la respuesta fueron golpes y amenazas. A mi marido le pegaron con un palo en la cabeza y le dijeron que iban a mandar que nos roben todo y después que nos maten uno a uno”, detalló.

Asimismo, indicó que solicitaron asistencia de la comisaría, pero no acudieron al llamado, por lo que ayer se acercó para hablar con el jefe y la situación se tensó aún más, tal como describió.

Vínculos y sospechas

María Weiss insistió con el pedido de seguridad y lamentó el trato recibido por parte de las autoridades policiales.

En ese contexto, comentó que “tenemos miedo de salir y dejar la casa sola, por eso desde hace un tiempo contamos con seguridad privada las 24 horas del día. Es un gasto importante, pero no tenemos otra opción porque la Policía no atiende nuestro reclamo y, para colmo, el jefe me amenazó”.

Por ello, reconoció “pusimos la casa en venta porque así no se puede vivir. Queremos vender e irnos, no tenemos otra opción porque ya no sabemos a quién recurrir. Acá protegen a los delincuentes”.

También alertó sobre la situación de algunos menores que residirían en una propiedad lindera, donde varias mujeres se dedicarían a la prostitución, una situación que sería conocida en el pueblo.

“Los adultos pueden hacer la vida que quieran, pero me preocupan los menores que viven en el lugar. Por eso dos veces ya denuncié la situación en la comisaría de Guaraní, pero nunca prosperó nada ni me citaron. Todo sigue como siempre”, lamentó.

Por Daniel Villamea- El Territorio