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Usan fondos de las rutas para mantener el superávit

El vocero presidencial admitió oficialmente que el Gobierno recauda el impuesto al combustible pero no lo destina a reparar los caminos para priorizar el equilibrio fiscal.

Para entender por qué las rutas argentinas están destruidas mientras el Estado exhibe cuentas en orden, solo se necesita seguir el camino del dinero de un impuesto que pagamos todos, pero que el Ministerio de Economía retiene para inflar el saldo público.

1. El origen del dinero

Cada vez que un ciudadano carga nafta o gasoil, paga el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL). Por ley, este tributo tiene una asignación específica: fue creado exclusivamente para financiar a Vialidad Nacional, realizar obras públicas y mejorar la seguridad en los caminos. No puede ir a una caja común del Estado

2. La maniobra financiera

El problema no es la falta de recaudación, sino una subejecución deliberada. El Gobierno recaudó más de 1,5 billones de pesos a través de este impuesto, pero ejecutó menos de una cuarta parte en reparar caminos. El resto —más de un billón de pesos— quedó retenido en las cuentas del Tesoro y colocado en plazos fijos, bonos y acciones a través del Banco Nación para financiar el superávit corriente.

3. La confesión oficial

La maniobra quedó confirmada por las propias autoridades. El vocero presidencial, Adrián Ravier, admitió públicamente que el dinero de las rutas no se destina a ese fin porque una parte la dispone el Ministerio de Economía para "lograr el equilibrio fiscal". La declaración expone que el Estado muestra balances positivos pisando partidas obligatorias y postergando el mantenimiento básico del país. 

4. El costo real en la calle. El costo real en la calle

Mientras las planillas oficiales cierran de manera perfecta, las consecuencias se pagan en la economía real:

  • Costos logísticos: Los transportistas rompen ejes y cubiertas, encareciendo el flete de toda la cadena productiva.
  • Peligro vial: Viajar por los corredores nacionales es una ruleta rusa de baches profundos y banquinas descalzadas.
  • Denuncias penales: Desviar fondos específicos contradice las normas de la administración pública y ya derivó en una presentación judicial contra el ministro de Economía, Luis Caputo, por presunta malversación de caudales públicos.

No es equilibrio fiscal, es abandono vial; un superávit que se dibuja con la timba financiera de los impuestos y se paga con la destrucción del país

Por Matías Pintos