Misiones Para Todos

Vigilia y dolor en la familia del chef posadeño que murió en Morro de San Pablo

Juan Andrés Villalba  falleció luego de que la lancha en la que viajaba chocó con otra embarcación. Había llegado a trabajar con un amigo a Salvador de Bahía, Brasil, horas antes

"Lo peor ya pasó”, les dijo el posadeño Juan Andrés Villalba (36) a su familiares momentos después de bajar de un avión que unió Ezeiza con Salvador de Bahía, Brasil, el jueves 5 de noviembre a la noche. Había llegado a ese paraíso con una valija llena de sueños, como muchos argentinos que decidieron dejar sus tierras en busca de un futuro mejor.

Juanchi -como le decían sus cercanos- era chef y estaba allí por pedido de un ex compañero de trabajo que lo invitó a que se desempeñe para él en uno de los tres restaurantes de los que es socio en suelo brasileño. Sin embargo, a penas después de ese mensaje en el grupo familiar, la tragedia se cruzó en su camino y falleció sin conocer su nuevo hogar.

Según reconstruyeron sus familiares y los medios locales, el misionero se subió a una lancha taxi que lo trasladaría al Morro de San Pablo, pero en pleno traslado fue impactado de lleno por otra embarcación. Llegó a ser rescatado, fue asistido por una ambulancia, pero su cuerpo no aguantó las lesiones sufridas y allí murió. Apenas horas después de empezar una nueva vida. A cinco minutos de llegar a destino.

Su familia espera

Hoy se cumplen 14 días de ese hecho y su familia en Posadas sigue de vigilia por la llegada del cuerpo, para poder despedirlo en su ciudad natal. En ese contexto, Carlos “Chino” Villalba (41), uno de sus dos hermanos, habló con El Territorio en la casa de sus padres, dando detalles sobre lo que creen que ocurrió, sus sentimientos y los agradecimientos ante la solidaridad y apoyo recibido.

En la pared detrás del entrevistado se vio una gran cantidad de fotos como muestra de lo unidos que están y son como familia. También hay dibujos de Juanchi, dos con la cara de Jesucristo. Y así, en unión, toman las decisiones: “Nosotros queremos llevarle directo al cementerio, no queremos velatorio. Hablamos acá con la familia y tomamos que puede estar muy cansado, queremos que descanse”, contó el entrevistado.

Sobre su hermano, el menor de tres -además está Mariela, mayor que ambos - dijo que estudió en la Normal 10, donde se recibió. También le gustaba la música y de los inicios en la iglesia San Alberto Magno del barrio, siguió los pasos en el bajo de su hermano y luego formó bandas de heavy metal.

Trabajó e hizo cursos de cocina, hasta que mediante la propuesta de un amigo “cuando tenía 20 o 21”, se fue a vivir a Buenos Aires. Allá fue contratado en una heladería y a la par del trabajo completó sus estudios como cocinero profesional.

Se recibió y empezó con su oficio. “Laburó en varios restaurantes, hasta que decidió venir para acá. Pero no resultó y se fue otra vez”, contó su hermano. Es que la oferta laboral en la capital provincial siempre fue mayor y ex compañeros y jefes lo buscaban para que vuelva.

El viaje a Brasil y la pandemia

A principios de año Juanchi le contó a su familia la propuesta que venía de Brasil. “Estaba de vacaciones y ya nos contó cómo pidieron permiso porque nosotros somos muy familieros”, detalló Carlos Villalba. Todos apoyaron la decisión y le dijeron que si era por algo mejor que lo haga.

Pero “justo vino la pandemia, la pasó mal, no podía trabajar, tenía cuentas que pagar. Después salió adelante, empezó a trabajar, pero no era lo mismo. Estaba mal económicamente y decidió ir a Brasil”, contó su hermano.

Y añadió: “El amigo le dijo ‘Juan, acá se progresa, esto es un paraíso’, le mandó un par de fotos. Estaba loco por ir, le hablamos que acá no tenía familia, no tenía nada que perder, más que si le iba mal, volver otra vez”.

Sobre el accidente, los Villalba tienen información oficial del Consulado, pero además la que pudieron conseguir con quienes iban a contratar: “Tomó la lancha taxi ahí colisionó con otra lancha. La única información legal que tenemos es esa. Después yo sé cosas de que la otra lancha aparentemente no tenía luces, por eso no se vieron. Se está investigando todo eso”, detalló Chino Villalba.

“Mi hermano iba solo con el marinero y la otra lancha le pegó de lleno a él, por eso fue el único fallecido”, amplió. Al parecer, el posadeño se iba a hundir en las profundidades, pero el chofer que lo llevaba pudo rescatarlo, para luego pedir ayuda y que los rescaten.

Gestiones

La familia Villalba contó que el viernes empezaron a mandarle mensajes al joven, pero no podían contactar. Pensaban que ya estaba disfrutando de las aguas cristalinas o sumergido en sus nuevas labores profesionales, pero el llamado de un primo hizo que esos buenos deseos se rompan. Chino fue el primero en enterarse, se lo contó a su hermana por teléfono y fue hasta lo de sus padres: “Les conté de una, es una noticia que uno no está preparado para dar ni recibir”.

Entonces empezó la difícil tarea de reconstruir que había pasado e iniciar las gestiones. Carlos se comunicó con el Consulado y después con los empleadores de Juanchi, aunque quien lo llamó para que vaya a trabajar estaba muy mal, shockeado. “Se encerró y no quería hablar con nadie”, le dijeron. Recién se comunicó el domingo.

Al respecto, el hermano de la víctima explicó que no están molestos con nadie y que quieren concentrarse en que el posadeño esté nuevamente con ellos.

“Esto no fue culpa de él ni de nadie, nosotros lo que queremos es tener un nexo como para poder traer el cuerpo más rápido. El consulado manda sólo información oficial. Después se comunicó el Juan -el empresario en Brasil - y hablamos. No queremos culpar a nadie, después veremos cómo fue.”

Y agregó en el mismo sentido: “Entendimos que fue una desgracia. Él -por la víctima- se fue con toda la ilusión, con el apoyo de todos nosotros. Obviamente la culpa de alguien fue, no fue una muerte natural, pero eso lo va a determinar la Justicia. Confiamos en la Justicia”.

Por fortuna las gestiones fueron rápidas y el cuerpo de Juan fue liberado pronto. Los Villalba agradecieron la intervención del Consulado, pero sobre todo de los amigos de Juan en Brasil, que se hicieron cargo económicamente de la situación.

También tuvieron palabras para los vecinos y los fieles de la iglesia a la que asisten, quienes colaboraron, apoyaron y también oraron para que todo salga de la mejor manera.

Sin certeza de una fecha, creen que en los próximos días podrán despedir a su familiar.

El duelo

Mientras tanto, pasan el duelo como pueden. “Todos somos distintos. Yo cuando quedo solo me quiebro. Mi papá es una persona fuerte y también lo mismo, no creemos. Mi mamá es muy fuerte también pero por ahí la que más se nota, porque en realidad todos estamos sentidos de la misma manera. Mi hermana lo mismo”, expresó quien hizo de vocero familiar, ya que los otros integrantes prefirieron el silencio.

Consultado por cómo recordará a su hermano, Chino hizo un largo silencio, pero su coraza contuvo el llanto. Después, entre risas, describió los buenos momentos que quedarán en su memoria: “Nosotros salíamos juntos cuando éramos jóvenes, éramos vagos. Por más que nos llevamos cinco años, salíamos de joda, volvíamos tarde y encontrábamos a nuestros padres preocupados. Siempre estuvimos abocados a la música, a pesar de la edad mis amigos eran amigos de él y sus amigos eran mis amigos. Hasta eso teníamos en común”.