El Congreso de Perú destituyó este martes 17 de febrero al presidente interino, el derechista José Jerí, cuando faltan dos meses para las elecciones generales. Se trata del octavo cambio presidencial en casi una década de inestabilidad política.
La crisis política en Perú: con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, el Legislativo resolvió sacar del poder a José Jerí.
El Congreso de Perú apeló a las investigaciones abiertas en su contra en su corto mandato de apenas cuatro meses a raíz de varias reuniones semiclandestinas con empresarios chinos contratistas del Estado y presuntas irregularidades en la contratación de funcionarias que previamente tuvieron reuniones con él en el Palacio de Gobierno.
Jerí mantuvo un mandato de manera interina en su condición de presidente del Congreso, tras la destitución de la mandataria Dina Boluarte (2022-2025) en octubre del año pasado, por lo que al ser censurado como máxima autoridad del Parlamento pierde automáticamente su condición de jefe de Estado encargado.
Se prevé que los legisladores elegirán ahora a un nuevo presidente del Congreso, quien también asumirá la Presidencia del Perú, convirtiéndose en el octavo presidente del país en una década. Jeri es, además, el tercer presidente consecutivo de Perú en ser destituido.
Entre la sociedad peruana, se lee que las rápidas destituciones ponen de relieve cómo la clase política peruana no ha logrado abordar las preocupaciones de los votantes, como el crimen y la corrupción, dejando al país atrapado en un ciclo de administraciones de corta duración con poco tiempo o autoridad para abordar los problemas y un Congreso profundamente impopular.
Ruth Luque, una de las legisladoras que apoyó las medidas de censura, aseguró que buscan reemplazar a Jeri con un líder que ponga el interés público y la seguridad en primer lugar.
"Pedimos que se ponga fin a esta agonía para que podamos realmente crear la transición que la ciudadanía anhela", dijo.
"No una transición con intereses ocultos, tráfico de influencias, reuniones secretas y figuras encapuchadas. No queremos ese tipo de transición".
Ahora que otro líder interino asumirá el poder antes de las elecciones programadas para el 12 de abril, la volatilidad corre el riesgo de profundizar la desconfianza pública a medida que legisladores y políticos buscan posicionarse como contendientes presidenciales.
"Me parece que no hay rastro de altruismo aquí, solo cálculos electorales", sostiene Michael Shifter, presidente del centro de estudios Diálogo Interamericano en Washington.
"Muchos legisladores concluyeron que apoyar a Jeri los perjudicaría en las elecciones, así que tuvieron que actuar".
El escándalo, conocido como "Chifagate" (nombre local de los restaurantes chinos), comenzó en enero, cuando Jeri fue filmado llegando a un restaurante a altas horas de la noche con una capucha para reunirse con el empresario chino Zhihua Yang propietario de tiendas y de una concesión para un proyecto energético. La reunión no se hizo pública.
Jeri asumió la Presidencia en octubre después de que EL Congreso de Perú votara por unanimidad para destituir a su predecesora Dina Boluarte, mientras que los partidos de derecha que la habían respaldado le retiraron su apoyo en medio de escándalos de corrupción y una creciente ira por el aumento de la delincuencia.
Boluarte no tenía vicepresidente y Jeri, quien entonces era el jefe del Congreso, era el siguiente en la línea de sucesión.
Este estatus interino se utilizó para destituirlo de la Presidencia el martes. A diferencia del "impeachment", que requiere una supermayoría de 87 en la legislatura de 130 miembros, el Congreso votó a favor de censurar a Jeri , lo que lo despoja de su cargo de presidente del Congreso con una mayoría simple.
Fuente: France24

