“Manuel, en algún momento va a tocar darte las gracias”. Antes del mediodía del último viernes, exultante tras darse a conocer el fallo favorable al Estado argentino en el juicio por YPF en EE.UU., Javier Milei buscaba arropar en público a su jefe de Gabinete.
La escenificación del apoyo se completó con la presencia del propio Adorni, Karina Milei y la ministra Sandra Pettovello, anfitriona del acto en un centro de formación de Capital Humano. A la tarde, por la breve cadena nacional sobre YPF, el Presidente se hizo flanquear por él y la hermanísima.
De alguna forma, resultó la coronación del Operativo Rescate al que los Milei recurrieron esta semana para dar vuelta la página e intentar blindar a su principal vocero y alfil mediático, que no dejó de dar un traspié tras otro desde que se conoció que había subido a su esposa a la misión oficial que viajó a Nueva York hace tres semanas.
A partir de allí fue una bola de nieve. En descenso. Al desatinado uso del verbo “deslomar” para justificar ese viaje marital se sumó la filtración de otro más complicado: el vuelo familiar en avión privado a Punta del Este en carnaval.
Primero sostuvo que era un tema privado y que iba a mostrar las facturas. Su acompañante y amigo en el vuelo de ida, el periodista Marcelo Grandio, ofreció versiones contradictorias. Su productora tenía cuatro contratos en la TV Pública, que depende de Adorni.
La Justicia investiga el delito de dádivas. En medio del intento mileísta de salvataje político, el juez federal Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita recibieron los testimonios del broker aéreo que trajo a los Adorni de regreso desde Uruguay y ratificó que los pagos los hizo Grandio. Su secretaria corroboró la información y agregó que el periodista había pedido que no se hiciera factura. El pago por 3 mil dólares en billetes lo recibieron en un sobre que envió Grandio.
Bajo la lupa sobre los ingresos y el patrimonio de Adorni y su mujer, Bettina Angeletti, surgieron más novedades. A nombre de la esposa del jefe de Gabinete apareció una casa en un country de Exaltación de la Cruz, adquirida en 2024 y omitida en la declaración jurada del funcionario ante la OA.
Tampoco aparece el nuevo departamento al que se mudaron en Caballito, sin vender el que poseen en Parque Chacabuco. Hay que esperar la nueva DD.JJ., reclama Adorni.
Debe intuirse que la próxima presentación patrimonial del jefe de ministros registrará un abultado aporte conyugal. Durante el mandato de Milei, Angeletti de Adorni creó una consultora de coaching ontológico y organizacional (+BE) a la que parece irle muy bien. Con contratos con dependencias y empresas públicas o proveedoras del Estado, la firma logró que la esposa del jefe de Gabinete ascendiera de categoría impositiva el año pasado: de monotributista a autónoma. La vio.
A esa andanada de negatividades se sumaron olas de sospechas. Que una mansión en Martínez, donde vecinos aseguran haber visto ingresar a Adorni. Que más viajes en aviones privados. Que la multiplicación de expensas. Que la cuota escolar mensual de 1 millón y medio de pesos… La Justicia también investiga el delito de enriquecimiento ilícito.
Tras un llamativo silencio personal y general del Gobierno, que alimentó los rumores internos de que dejaba el cargo y surgían reemplazantes, el jefe de Gabinete salió el miércoles a dar explicaciones. Lejos de aclarar, oscureció.
La opacidad se extendió en varias dimensiones.
En lo patrimonial, negó la mansión de Martínez, admitió el departamento de Caballito y sobre todo lo demás auguró que aparecerá en su próxima declaración. ¿Por qué no aclaró la ausencia de la casa en Exaltación de la Cruz? Misterio.
“Estoy cansado de decirles que el viaje lo pagué”, se quejó Adorni. Las facturas en poder de la Justicia, ambas a nombre de la productora de Grandio (Imhouse), y la declaración del broker aéreo y su asistente lo desmienten.
A las inexactitudes sobre sus bienes, el jefe de Gabinete les sumó la de sus ingresos. Tampoco se entiende la razón por la que evitó explicar que desde febrero duplicó su sueldo: de $ 3,5 millones a unos $ 7 millones, por un decreto que descongeló el salario de los funcionarios de alto rango. ¿Políticamente inconveniente el demorado salariazo?
En el plano comunicacional lució destemplado. Amén de sus habituales bravuconadas contra el periodismo, que esta vez exhibió con agresividad destemplada, preocupa más la confusión conceptual sobre el lugar que ocupa.
Que Adorni diga que su patrimonio lo construyó en el sector privado (con una DD.JJ. humilde) y que lo usa y gasta como quiere denota un profundo desconocimiento –o negación– de su rol como funcionario público. Llamativo en él, que sí lo demandaba cuando estaba fuera del Estado.
Lo mismo con la excusa de soslayar la presentación de facturas o documentación que avale su defensa en nombre de no interferir con la Justicia. Endeble subterfugio.
Solo como otra torpeza mayúscula puede calificarse la utilización del remanido guion de que todos estos episodios son parte de “una operación política y mediática para dañar al Gobierno”. Eso mismo dijo cuando aparecieron las imágenes en las que subía al avión privado en San Fernando. Eso mismo dijo José Luis Espert cuando salieron sus vínculos con el narco extraditado a EE.UU. Fred Machado. Eso mismo dice la mayoría de los denunciados, de todas las gestiones.
Se entiende el nerviosismo de Adorni. No solo porque expresa la fragilidad de sus argumentos, sino sobre todo porque desnuda el aislamiento al que fue sometido dentro del propio Gabinete que encabeza.
Debió ser su principal protectora la hermanísima presidencial, la que lideró y ordenó el encuadramiento general sobre Adorni. Los posteos, el acompañamiento de casi todos los ministros a la conferencia del miércoles y su hiperactividad fueron botones de muestra.
A propósito, en ese áspero duelo con la prensa acreditada se hizo ver a un costado el asesor Santiago Caputo, que le había sugerido al jefe de Gabinete qué decir y cómo hacerlo. ¿Lo habrá aconsejado bien? Encuestas en poder del Gobierno reflejan un abrumador descreimiento sobre Adorni (llega al 70%) y la negatividad en redes (“el” territorio libertario) superó el 90%, según un estudio de la consultora Reputación Digital.
Por mucho menos otros funcionarios salieron eyectados de la administración Milei, que tiene el récord de despidos. Fuentes violetas aclaran que ninguno de ellos tenía el aval que Adorni consiguió de Karina. El sostén de la hermanísima puede explicar su continuidad, pero no lo hace inmune: en Casa Rosada hay quienes insisten con que Adorni tiene el boleto picado. Solo resta esperar.
Otros, con lenguas más viperinas, azuzan intrigas mayores. ¿Y si Adorni permanece para llevarse la marca ante el escándalo $Libra, que impacta en el corazón de la hermandad presidencial? Una hipótesis temeraria.
Por las dudas, atenderemos la exigencia que planteó Adorni a un colega, al que le reclamó un pedido de disculpas por informar. Perdón, Manuel, lo seguiremos haciendo. Con vos y con quienes vengan. Como siempre.

Por Javier Calvo - Perfil

