Misiones Para Todos

Cierra otro frigorífico: 50 trabajadores quedaron sin empleo en plena crisis de la carne

Empleados de una reconocida firma alimenticia quedaron sin sustento tras la declaración de quiebra judicial por graves problemas financieros

La quiebra del frigorífico La Taba en Córdoba deja a 50 trabajadores sin empleo y expone una crisis que golpea a toda la industria cárnica argentina. La Justicia de Córdoba decretó la quiebra tras la solicitud de la propia empresa, que admitió no poder sostener su concurso preventivo.

La planta está ubicada en Cruz del Eje. La medida implica la intervención judicial para intentar preservar los activos productivos y explorar una eventual reactivación.

La empresa había informado ante la Justicia que, en los últimos meses, su estado económico y financiero se deterioró hasta un punto que le impedía sostener las operaciones y presentar una propuesta viable para los acreedores.

El comunicado judicial detalla que la quiebra se encuadra en lo previsto por la Ley de Concursos y Quiebras. La normativa prevé la "quiebra indirecta" cuando fracasa o resulta inviable un concurso preventivo en trámite.

En este caso específico, la propia firma admitió su insolvencia antes de llegar siquiera a la etapa de propuesta de pago a los acreedores.

La jueza exhortó a ex trabajadores, autoridades sindicales, la Secretaría de Trabajo provincial y la Municipalidad de Cruz del Eje a colaborar con la reapertura de la planta. El objetivo es restablecer los más de 50 puestos laborales afectados.

Una deuda impagable para el frigorífico y promesas incumplidas para los trabajadores

Hoy, la empresa enfrenta una deuda financiera superior a los $3.540 millones. Tiene 1.283 cheques rechazados o impagos. Ostenta la calificación más baja del Banco Central (BCRA): situación 5, es decir, deudor irrecuperable.

Esta noticia llega menos de tres años después de un anuncio oficial de la propia empresa junto con el entonces Gobernador Juan Schiaretti. El proyecto prometía una inversión de $98 millones y la creación de 75 puestos de trabajo para la producción de harina de hueso y grasa refinada en la localidad de Bañado de Soto.

Ninguno de estos proyectos llegó a concretarse.

Caída del consumo y ola de cierres en todo el país

La quiebra de La Taba ocurre en un contexto de desplome generalizado de la industria frigorífica argentina. A inicios de marzo, San Roque, otro frigorífico ubicado en Morón, anunció su cierre definitivo.

En una carta enviada a sus más de 140 empleados, que fueron desvinculados, la empresa relacionaba esta decisión a la "indiscriminada apertura comercial". También mencionó las profundas modificaciones en las reglas de mercado provocadas por la caída del consumo nacional y la competencia de importaciones.

A esta situación se suma el caso del frigorífico Pico, una de las firmas históricas de la industria cárnica argentina y vinculada al origen de la marca Paty, que se presentó en concurso preventivo de acreedores y pasó a integrar la lista de compañías que en lo que va del año terminaron judicializando su crisis financiera para intentar reordenar pasivos y preservar la continuidad operativa.

La decisión fue comunicada este 31 de marzo por sus directivos, Ernesto "Tito" Lowenstein y Alan Lowenstein, luego de varios meses en los que la empresa intentó sostenerse con actividad mínima, suspensión de personal y la búsqueda de una salida empresaria para evitar un deterioro mayor. En ese recorrido, la firma exploró distintas alternativas, entre ellas la posibilidad de vender el frigorífico, ceder la explotación de la planta o avanzar con algún esquema de alquiler de largo plazo, pero ninguna terminó de cerrarse.

Por su parte, a principio de mes, ArreBeef, un frigorífico exportador, ubicado en Pérez Millán (partido de Ramallo, Buenos Aires), redujo drásticamente su actividad y dejó sin tareas a unos 400 trabajadores vinculados a su planta.

La empresa no ejecutó despidos formales, según confirmaron fuentes del sector. Lo que hizo fue interrumpir la convocatoria de personal contratado a través de agencias laborales.

Se trata de un mecanismo habitual en el negocio frigorífico. Permite ajustar rápidamente la cantidad de operarios según el volumen de producción que tenga cada planta en un momento determinado.

En el caso de ArreBeef, el personal es contratado mediante la firma Grupo Ceta, encargada de gestionar tanto el ingreso como la desvinculación del personal eventual que trabaja dentro de la planta.

El consumo de carne tocó su piso más bajo en dos décadas

El derrumbe de la demanda interna es el telón de fondo de esta crisis sectorial: el consumo per cápita anual de carne vacuna cayó a 47,3 kilos por habitante (febrero 2025-febrero 2026), el registro más bajo en dos décadas, con una baja interanual del 2,5%.

Los datos surgen de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra). A eso se suma que el sector perdió participación dentro del destino de la producción nacional. En 2014, el mercado interno absorbía el 94,8% del total. En 2025, esa proporción se redujo al 68%.

El desplome responde a múltiples factores acumulativos: una sequía severa que afectó el ciclo productivo entre 2021 y 2024. También inundaciones recientes en 2024 y 2025.

La consiguiente disminución del stock de madres y la oferta de hacienda agravaron el panorama. El atraso en la zafra de terneros sumó otro golpe.

Finalmente, el impacto negativo de la devaluación en los costos productivos terminó de complicar el escenario.

Según Ciccra, el precio relativo del animal en pie tocó un récord histórico y los cortes monitoreados por el Indec acumularon subas próximas al 60% en los últimos cinco meses, lo que terminó de desplomar la demanda.

Por A.L.-IP