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Menos tropas en Alemania, más distancia transatlántica: lo que hay detrás de la decisión de Trump

Donald Trump cumplió su palabra y confirmó que su país retirará al menos 5.000 de sus soldados de Alemania, solo unos días después de que chocara con el canciller alemán por diferencias por la guerra en Medio Oriente. Aunque era previsible, la medida saca a la luz las grietas transatlánticas y presiona a los líderes europeos a repensar su dependencia en seguridad.

Un movimiento que, aunque simbólico, deja entrever las crecientes fisuras de la relación entre Estados Unidos y Europa.

El Gobierno de Donald Trump anunció que retirará a por lo menos 5.000 soldados de Alemania en los próximos seis a 12 meses, solo días después de que el presidente estadounidense se enfrentara con el canciller alemán, Friedrich Merz, por la guerra en Medio Oriente.

Trump había amenazado a inicios de esta semana con retirar algunas tropas de las bases alemanas luego de que Merz dijera que Washington estaba siendo “humillado” por el liderazgo de la República Islámica de Irán y criticara la estrategia militar estadounidense en la guerra.

En diálogo con ‘NTV’, el experto militar Ralph Thiele afirmó que el presidente republicano "personifica" en el canciller alemán una decisión que ya había tomado y la hace ver como un "castigo".

Esto es lo que pone de manifiesto la esperada —aunque gestual— medida de Trump frente al bloque europeo.

Alemania minimiza el impacto

Berlín se apresuró a restarle peso al “previsible” retiro, en palabras del ministro de Defensa de Alemania, Boris Pistorius.

El funcionario subrayó que se trató de un movimiento que se podía anticipar dada la revisión del Gobierno estadounidense del despliegue de sus tropas en el Viejo Continente y porque Trump ya había ordenado durante su primer mandato la retirada de 12.000 soldados de Alemania, pese a la oposición del Congreso.

Con todo y eso, más allá de la aparente calma de Berlín, el anuncio del Pentágono sí pudo ser sorpresivo, ya que tanto el jefe del Estado alemán, Carsten Breuer, como el ministro de Exteriores, Johann Wadephul, habían regresado con una impresión positiva de sus recientes viajes a la potencia norteamericana.

No obstante, hasta el mismo Merz había subrayado las “invariablemente buenas” relaciones con Trump, después de las diferencias entre ambos líderes por sus posturas frente a la guerra en Medio Oriente.

La cooperación militar como el ancla de la relación bilateral

Dicho eso, es importante resaltar que Alemania no es cualquier socio de Estados Unidos, y el intercambio militar entre ambas naciones ha sido durante mucho tiempo uno de los puntos más sólidos de la relación bilateral.

El país europeo alberga múltiples instalaciones militares estadounidenses, como los cuarteles generales de sus comandos europeo y africano, la base aérea de Ramstein –la mayor fuera de su territorio– y un centro médico en Landstuhl, que, de hecho, atendió a los heridos de las guerras de Afganistán e Irak.

Y como si fuera poco, también hay misiles nucleares de Estados Unidos estacionados en suelo alemán.

Se estima que el número de tropas que abandonarían Alemania representaría el 14% de los cerca de 36.000 militares estadounidenses destinados allí.

Pistorius ha matizado que la cooperación militar es de interés mutuo, ya que desde estas bases ambos socios trabajan "por la paz y seguridad en Europa, por Ucrania y por la disuasión conjunta".

Sin embargo, la retirada en los próximos meses afectará directamente a una brigada completa ya desplegada y a un batallón de fuego de largo alcance que debía llegar este año, según la prensa estadounidense.

Un revés evidente que podría poner en vilo otros intercambios estratégicos: en 2024, bajo el Gobierno del entonces presidente Joe Biden, los dos países acordaron el despliegue en el país centroeuropeo a partir de 2026 de misiles de crucero estadounidenses convencionales Tomahawk con un alcance de hasta 2.500 kilómetros para la disuasión y defensa ante la amenaza rusa.

La cautela de los líderes europeos hacia Trump

Trump ha arremetido contra la OTAN por su negativa a ayudar a Washington en la guerra, con ataques directos contra Merz, el primer ministro británico, Keir Starmer, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.

"Europa ha criticado fuertemente las posturas del presidente Trump. Así que la señal es que el presidente no necesita que lo apruebe Europa (…) Son unas relaciones que, objetivamente, en este momento, tienden hacia direcciones opuestas", explica en France 24 Aneta de La Mar Ikonomova, doctora en Historia moderna y contemporánea, y profesora de la Universidad Externado de Colombia.

En ese sentido, los socios de la Casa Blanca en la alianza militar se están preparando para una retirada de las tropas estadounidenses desde que el republicano volvió a la Presidencia, mientras que Washington persiste en la idea de que Europa debe velar por su propia seguridad en un futuro.

Aunque el contexto puede variar dadas las operaciones, los ejercicios y las rotaciones de tropas: entre 80.000 y 100.000 efectivos de las fuerzas de Estados Unidos suelen estar estacionados en suelo europeo.

En octubre del año pasado, la Administración Trump confirmó que reduciría su presencia militar en las fronteras de la OTAN con Ucrania. La decisión de recortar entre 1.500 y 3.000 soldados se tomó con poca antelación y causó particular inquietud en Rumania, aliado transatlántico, donde la organización militar opera una base aérea.

Pese a ello, para Ed Arnold, experto en seguridad europea del Royal United Services Institute (RUSI) en Londres, a los líderes europeos les preocupan más cuestiones como el redespliegue estadounidense de sistemas de misiles Patriot y municiones.

Europa busca defenderse a sí misma

Aunque esta vez fue el turno de Berlín, Trump también ha amenazado con retirar sus soldados de España e Italia, también por sus posturas sobre Irán. Por lo que, para el ministro alemán Pistorius, el mensaje es fuerte y claro.

“Dentro de la OTAN debemos volvernos más europeos para poder seguir siendo transatlánticos. Dicho de otra manera: nosotros, los europeos, debemos asumir una mayor responsabilidad por nuestra propia seguridad", afirmó el funcionario.

Un deseo compartido por la misma organización militar. La portavoz de la alianza, Allison Hart, especificó: "Este ajuste pone de relieve la necesidad de que Europa siga invirtiendo más en defensa y asuma una mayor parte de la responsabilidad de nuestra seguridad común".

Por su parte, el primer ministro polaco, Donald Tusk, criticó la reiterada estadounidense al afirmar que "la mayor amenaza para la comunidad transatlántica no son sus enemigos externos, sino la desintegración en curso de nuestra alianza".

El temor dentro de Estados Unidos

El impacto de la decisión no solo se sintió en Europa, sino también al interior de la potencia norteamericana. Por un lado, los demócratas rechazaron la medida y argumentaron que esta podría beneficiar al presidente ruso, Vladimir Putin, y debilitar los intereses de seguridad de Estados Unidos.

Dicho de otra manera, la retirada "sugiere que los compromisos estadounidenses con nuestros aliados dependen del estado de ánimo del presidente", según el senador Jack Reed de Rhode Island.

"El presidente debería cesar de inmediato esta acción temeraria antes de que cause consecuencias irreversibles para nuestras alianzas y la seguridad nacional a largo plazo", apuntó el demócrata Reed.

Del otro lado del espectro político, los republicanos Roger Wicker (senador de Mississippi) y Mike Rogers (representante de Alabama) afirmaron que la retirada corría el riesgo de "socavar la disuasión y enviar una señal equivocada a Vladimir Putin".

Así las cosas, pese a los intereses geopolíticos del presidente, la medida puede ser un arma de doble filo.

Bradley Bowman, investigador de la Fundación para la Defensa de las Democracias, afirmó que la presencia militar estadounidense en Alemania y otros países de Europa "no solo refuerza la disuasión contra nuevas agresiones del Kremlin, sino que también facilita la proyección del poder militar estadounidense en el Mediterráneo, Medio Oriente y África".

Por Hugo Caro Jiménez - France24