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Balotaje incierto en Perú: Fujimori y Sánchez reflejan la polarización y desgaste político del país

Perú acude a las urnas este 7 de junio para un balotaje en el que la polarización es protagonista. Los finalistas son dos extremos políticos: la derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez. El escenario es incierto dado que cerca del 71% de la población que sufragó en la primera ronda no votó por ninguno de estos dos candidatos. La elección tiene lugar, además, en medio de una incesante inestabilidad política que ha llevado al país a tener nueve presidentes en una décad

Luego de que la primera vuelta de las elecciones presidenciales, el 12 de abril, fuera blanco de críticas por irregularidades técnicas y el conteo de votos se extendiera por más de un mes, Perú se aboca este 7 de junio a un balotaje colmado de incertidumbre, con dos finalistas antagónicos. .

La derechista Keiko Fujimori y el congresista de izquierda Roberto Sánchez se miden este domingo en un escenario similar al de 2021, con dos políticos ideológicamente opuestos y una polarización con discursos de "fraude" sin evidencia como antesala. 

Pese a que en un inicio el ultraconservador Rafael López Aliaga parecía ocupar el segundo lugar de la primera vuelta tras dominar las preferencias en Lima, este quedó fuera por 21.000 votos cuando las zonas rurales inclinaron la balanza para Sánchez.

La victoria de Fujimori y Sánchez fue evidente por semanas. Sin embargo, la conclusión del conteo por parte de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) se retrasó debido a pedidos de anulación de actas, auditorías y otros recursos presentados por López Aliaga, quien –con insultos– continuó tildando de "adulterado" todo el proceso y rechazó asumir el puesto que ganó como senador.

Fragmentación, apoyo mínimo e inestabilidad

En la fragmentada primera vuelta, que originalmente tuvo a 35 contendores y a la que fueron llamados a participar 27 millones de peruanos, Fujimori, del partido Fuerza Popular, y Sánchez, de Juntos por el Perú, obtuvieron apenas un 17,19% y un 12,03% de respaldo popular, respectivamente. Con este magro arrastre político, los dos jugarán sus últimas cartas de campaña para convencer a cerca de un 71% de electores que inicialmente no prefirió a ninguno. El elegido, además, deberá gobernar la república desde el próximo julio hasta el mismo mes de 2031, buscando romper con una inestabilidad que ha sido fulminante para otros mandatarios. 

La derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez encabezan sus actos de cierre de campaña de cara a la segunda vuelta presidencial en Perú, en Lima, el 4 de junio de 2026.
La derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez encabezan sus actos de cierre de campaña de cara a la segunda vuelta presidencial en Perú, en Lima, el 4 de junio de 2026. © Rodrigo Abd y Martín Mejía / AP

A lo largo de la última década, la nación latinoamericana ha tenido nueve presidentes, seis de ellos con mandatos interrumpidos, debido a una permanente confrontación desde el Ejecutivo y el Congreso. Esto ha disparado la desafección ciudadana por los políticos y atomizado el voto a niveles nunca vistos.

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Fujimori, a su cuarto balotaje

Esta es la cuarta vez consecutiva que la derechista Keiko Fujimori asegura su lugar en una segunda vuelta presidencial. Según los analistas, a Fujimori la ha acompañado siempre un "voto duro" –o fidelizado– suficiente para pasar una primera vuelta, pero muy pequeño y estático como para garantizarle una victoria final. 

El escenario es incierto para Fujimori, que en los balotajes de 2021, 2016 y 2011 compitió y perdió contra los ahora expresidentes Pedro Castillo, Pedro Pablo Kuczynski y Ollanta Humala, respectivamente.

Archivo: la candidata presidencial peruana Keiko Fujimori gesticula durante un debate televisado previo a las elecciones generales del 12 de abril, en Lima, Perú, 31 de marzo de 2026.
Archivo: la candidata presidencial peruana Keiko Fujimori gesticula durante un debate televisado previo a las elecciones generales del 12 de abril, en Lima, Perú, 31 de marzo de 2026. © Reuters/Ángela Ponce

Para la actual segunda vuelta, aunque en Perú no se permite la difusión de encuestas una semana antes de la votación, un sondeo para clientes privados realizado por la encuestadora Ipsos mostró un potencial escenario de empate técnico entre Fujimori y Sánchez de cara al balotaje.

El estudio, realizado el miércoles 3 de junio a unas 1.200 personas, recogió un crecimiento de Sánchez con relación a encuestas anteriores y lo situó con una intención de voto del 43,8%, adelantando por muy poco a Fujimori, que tiene un 43,2%.

El panorama para la derechista también siembra dudas pues, pese a liderar un partido organizado, tiene menos arraigo popular y representación que hace 15 años. Así lo explicó, consultado por France 24 en Español, el analista político peruano Jeffrey Radzinsky Buchuk. “Pasar a una segunda vuelta con algo de 17% de votos no es propio de una candidatura sólida. Es endeble y es similar a lo que obtuvo hace cinco años. El activo principal de Fuerza Popular es el apellido Fujimori y eso es lo que mueve un voto duro y asegura cierta potencia frente a liderazgos tan débiles como los que ha habido en esta competencia”, subrayó Radzinsk

El peso del antifujimorismo

Adicionalmente, los balotajes de Fujimori se han caracterizado por reactivar entre la población a un viejo enemigo: la división nacional que genera el fujimorismo desde los tiempos de su padre. La figura del fallecido expresidente Alberto Fujimori –cuyos periodos de gobierno, entre 1990 y 2000, terminaron cayendo con el peso de acusaciones de corrupción, fraude electoral y muertes extrajudiciales– suele agudizar diferencias políticas entre los peruanos. En la actualidad, no hay un consenso ciudadano sobre lo que representa el exmandatario: un lado defiende algunas de sus exitosas políticas públicas y el otro condena sus rasgos autocráticos y los crímenes por los que fue procesado. 

Archivo-El presidente peruano Alberto Fujimori junto a su hija, la primera dama en funciones, Keiko Fujimori, durante una misa en la Catedral de Lima en medio de las celebraciones del día de la independencia del país, el 28 de julio de 1997.
Archivo-El presidente peruano Alberto Fujimori junto a su hija, la primera dama en funciones, Keiko Fujimori, durante una misa en la Catedral de Lima en medio de las celebraciones del día de la independencia del país, el 28 de julio de 1997. © AFP/Alejandra Brun

Pero el llamado "antifujimorismo" –o antivoto al partido naranja– también tiene adhesión más reciente, centrada en cuestionamientos al desempeño parlamentario de Fuerza Popular, el partido fundado por Keiko Fujimori. En 2016, cuando Fujimori Higuchi no logró la Presidencia, su organización política ingresó al Congreso con 73 de los 130 escaños y una agenda confrontacional al débil gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, quien terminó renunciando dos años después. Varios especialistas han indicado que este episodio inició la seguidilla de hecatombes políticas y excesos legislativos que ha tenido Perú en la última década. 

Para la politóloga peruana Kathy Zegarra Díaz, si bien una mayoría de peruanos podría responsabilizar de la crisis institucional a Fuerza Popular y a otras organizaciones políticas que concentran el poder en el Congreso, es importante anotar que el pase a segunda vuelta de Keiko Fujimori no debe ser leído como una contradicción.

Con los resultados de la primera vuelta, vimos "que un gran porcentaje, más de un 80% de votantes, no apoya a Fujimori. Entonces, sí se condice la realidad del ‘antifujimorismo’ con el hecho de que el voto a Fujimori sea tan pequeño, aun cuando este le haya alcanzado para ir a segunda vuelta”, explica Zegarra. 

Antes de la votación de la primera vuelta, en abril, se registraron situaciones externas a la campaña que favorecieron la candidatura de Fujimori. Una fue el archivamiento de la investigación en su contra por presunto lavado de activos, un caso que la había llevado a prisión preventiva hasta en tres ocasiones. Otra fue el hecho de que el exfiscal encargado de esa acusación asumiera la defensa legal del exmandatario Pedro Castillo, quien fuera oponente de Fujimori en 2021 y que hoy cumple condena por un intento de golpe de Estado. 

La candidata presencial, Keiko Fujimori celebra el Día Internacional de la Mujer, y el 16 aniversario del partido político Fuerza Popular este domingo, en el distrito de San Juan de Lurigancho en Lima (Perú, el 8 de marzo de 2026.
La candidata presencial, Keiko Fujimori celebra el Día Internacional de la Mujer, y el 16 aniversario del partido político Fuerza Popular este domingo, en el distrito de San Juan de Lurigancho en Lima (Perú, el 8 de marzo de 2026. (EPA) EFE - Renato Pajuelo

En su plan de gobierno, la candidata eleva un discurso de mano dura frente a la inseguridad –que en esta campaña matizó con la palabra "orden"– y ofrece el reforzamiento policial en las fronteras. En declaraciones públicas, también ha propuesto deportar a inmigrantes con estatus irregular y crear tribunales con “jueces sin rostro” bajo la premisa de proteger a magistrados que procesen casos de sicariato o extorsión. La medida –que rigió en el gobierno de su padre para personas acusadas de terrorismo– despierta controversia, ya que el anonimato de jueces ha sido identificado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) como una contravención al debido proceso.

Sánchez, el exministro que emula a Pedro Castillo

La última ocasión en que Roberto Sánchez estuvo muy cerca del Poder Ejecutivo fue como ministro de Comercio Exterior en el gabinete de estreno del ahora expresidente Pedro Castillo. Su gestión sobrevivió a varias recomposiciones del equipo ministerial hasta culminar el 7 de diciembre de 2022, día en el que Castillo lideró un fallido golpe de Estado que devino en su destitución y encarcelamiento. 

Archivo: el candidato presidencial peruano Roberto Sánchez, del partido Juntos por el Perú, asiste a una conferencia de prensa mientras se espera que la autoridad electoral confirme el nombre del rival de Keiko Fujimori de cara a la segunda vuelta del 7 de junio, en Lima, Perú, 16 de abril de 2026
Archivo: el candidato presidencial peruano Roberto Sánchez, del partido Juntos por el Perú, asiste a una conferencia de prensa mientras se espera que la autoridad electoral confirme el nombre del rival de Keiko Fujimori de cara a la segunda vuelta del 7 de junio, en Lima, Perú, 16 de abril de 2026 © Reuters/Ángela Ponce

Sánchez Palomino es congresista por Lima con su propio partido, la organización política de izquierda Juntos por el Perú. Pese a que hoy defiende la inocencia de Castillo y promete indultarlo, desde su escaño parlamentario votó en abstención sobre la vacancia (destitución) del ahora exmandatario y, en otra ocasión, condenó el intento de rebelión

Durante este tramo de la carrera electoral al Palacio de Gobierno, Sánchez Palomino ha consolidado popularidad en varias regiones de Perú, con especial concentración en el sector rural y andino. Al igual que Pedro Castillo en 2021, Sánchez superó largamente en votación a otros candidatos en los departamentos de Amazonas, Apurímac, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Huancavelica, Huánuco, Madre de Dios, Moquegua y Puno. 

“Roberto Sánchez tiene dos grandes motores en esta campaña. Su primer motor es ser el principal beneficiario del voto ‘castillista’, pues hay un sector de la ciudadanía que sigue pensando que Castillo fue víctima del sistema al ser destituido. El segundo motor es que ha tenido capacidad de movilización: es fuerte en zonas rurales, pero también tiene presencia en los sectores menos privilegiados de algunas zonas urbanas”, comentó Radzinsky. 

El entonces presidente peruano, Pedro Castillo, luce la banda presidencial al salir del Parlamento tras su ceremonia de investidura en Lima, el 28 de julio de 2021.
El entonces presidente peruano, Pedro Castillo, luce la banda presidencial al salir del Parlamento tras su ceremonia de investidura en Lima, el 28 de julio de 2021. © Janine Costa / AFP/Archives

No obstante, el analista resaltó que el candidato también carga con pasivos de cara al balotaje. Uno de ellos es el hecho de pertenecer al Congreso, institución que es desaprobada por un 83% de peruanos. Sánchez, además, ha sido denunciado constitucionalmente por supuestos actos de corrupción durante su tiempo como titular de Comercio Exterior y actualmente se le investiga por un presunto desvío de fondos que correspondían a su partido.

A lo largo de su gira regional proselitista, Sánchez ha tratado de emular al expresidente Pedro Castillo en retórica y símbolos, portando incluso su recordado sombrero cajamarquino.

Para la politóloga Kathy Zegarra, el candidato de Juntos por el Perú aplica una estrategia que le ha permitido alejar del imaginario su origen parlamentario y presentarse como alguien cercano a la población. No obstante, advierte que Sánchez no podrá sostener ese personaje de heredero político de Castillo por mucho tiempo.

“Sánchez intenta encarnar a Pedro Castillo, pero no tiene sus mismos activos. No necesariamente logra conectar con la gente como lo hizo Castillo, quien genuinamente era un profesor de escuela rural. En cambio, Sánchez es miembro de un Congreso altamente impopular y eso se lo harán notar. Su techo electoral, en ese sentido, puede ser más bajo que el que tuvo Castillo”, sostuvo.

No obstante, lo más marcado de la segunda vuelta es la polarización. La especialista agrega que este tramo tiene elementos similares a los de 2021, cuando la disputa por la Presidencia entre Keiko Fujimori y Pedro Castillo movilizó –entre la población y los sectores de poder– discursos fraudistas, improperios y un llamado al "anticomunismo". Se trata de “un clivaje de derechas e izquierdas, sectores ciudadanos con discursos racistas o clasistas, el ‘terruqueo’ y también una reactivación del antifujimorismo”, estimó Zegarra.

En su plan de gobierno, Sánchez propone reformas radicales en temas económicos, como la renegociación de tratados de libre comercio, el dominio expreso del Estado sobre todos los recursos naturales de la nación y el control de precios. Además, plantea medidas lesivas a la libertad de expresión, como “veedurías ciudadanas” sobre el contenido de los medios privados. Pero lo más llamativo de su plan es el diseño de una nueva Constitución por la vía de una Asamblea Constituyente.

La candidatura de Sánchez tiene el respaldo público de Antauro Humala, un exmilitar, hermano del expresidente Ollanta Humala, que sirvió tiempo en prisión por crímenes contra policías en un fallido intento de sublevación en 2005, conocido como el ‘Andahuaylazo’.

¿Qué puede pasar con los votos del político de extrema derecha López Aliaga?

Desde la primera vuelta electoral del 12 de abril, el político Rafael López Aliaga, del partido ultraderechista Renovación Popular y que se quedó fuera de la segunda vuelta al obtener unos 21.000 votos menos que Sánchez, aseguró sin pruebas sólidas que hubo un fraude en su contra.

No obstante su inconformidad, en la recta final para la segunda vuelta, López Aliaga llamó el 4 de junio a votar por Keiko Fujimori.

Archivo: el candidato presidencial ultraconservador Rafael López Aliaga se dirige a sus seguidores durante una manifestación para denunciar un supuesto "fraude", el 19 de abril de 2026, en Lima, Perú.
Archivo: el candidato presidencial ultraconservador Rafael López Aliaga se dirige a sus seguidores durante una manifestación para denunciar un supuesto "fraude", el 19 de abril de 2026, en Lima, Perú. © ©AFP/Ernesto Benavides

Agregó que, pese a las "grandes diferencias" con el partido fujimorista Fuerza Popular, debe poner en la balanza la defensa de la democracia o entrar en "una dictadura de izquierda radical".

Su postura no es menor dado que quedó fuera del balotaje tras una pelea voto a voto frente a Sánchez. No obstante su inicial favoritismo, en las semanas previas a la primera vuelta, los sondeos mostraron ligeros descensos de intención de voto hacia la postulación del empresario, quien había renunciado como alcalde de Lima para estos comicios generales.

“López Aliaga había sido líder en preferencias de manera relativamente consistente por semanas o incluso por meses. Aun así, hay que reconocer que fue un candidato presidencial con poco autocontrol en casi todos los contextos. En la campaña lo vimos insultar y perder las formas muy fácilmente, lo que explica quizá en parte su ligera caída y el crecimiento que tuvieron algunos otros candidatos”, indicó el analista político Jeffrey Radzinsky

La elección de las ‘minicandidaturas’

Durante la campaña, ninguno de los 35 candidatos presidenciales registró picos de popularidad en los sondeos. La opción más expectante –Keiko Fujimori– apenas superaba el 10% de intención de voto. Estos pronósticos se vieron luego reflejados en una elección altamente dispersa, con hasta 27 postulantes que no consiguieron ni el 2% de respaldo. 

Personas hacen fila para votar en un centro de votación después de que las elecciones generales de Perú se extendieran a un segundo día en algunos distritos de la capital debido a la tardía instalación de las mesas de votación y la ausencia de ciudadanos designados para recibir a los votantes, en Lima, Perú, 13 de abril de 2026.
Personas hacen fila para votar en un centro de votación después de que las elecciones generales de Perú se extendieran a un segundo día en algunos distritos de la capital debido a la tardía instalación de las mesas de votación y la ausencia de ciudadanos designados para recibir a los votantes, en Lima, Perú, 13 de abril de 2026. © Reuters/Ángela Ponce

Para el analista político Jeffrey Radzinsky, Perú experimenta el punto más bajo de un deterioro político que viene de años y que ha empujado a los ciudadanos a distanciarse de quienes los representan o buscan representarlosEso explica que el sufragio se haya fragmentado al punto de considerar que ningún candidato llega con ventaja y que el eventual nuevo gobierno deberá construir legitimidad sobre la marcha.

“Es una gran paradoja porque tenemos una población que toma distancia de la cuestión pública en relación a sus representantes y que, al mismo tiempo, está genuinamente preocupada por problemas nacionales como la inseguridad ciudadana, las fallas en el sector salud (...) Entonces, no es que los asuntos políticos les sean indiferentes. Lo que ocurre es que los representantes o aspirantes a serlo no generan un eje de conversación ni tampoco han demostrado fiabilidad”, comenta Radzinsky.

Iván Lanegra Quispe, jefe de la Oficina de Actualidad y Coyuntura de la Pontificia Universidad Católica del Perú, coincidió en advertir que la foto de la primera vuelta –con alta dispersión del voto y candidaturas sin respaldos sólidos– demuestra la profunda precariedad institucional y el descrédito a los que han llegado los partidos políticos. 

“Los partidos políticos deberían ser los actores que formen convicciones y puntos de referencia claros entre los electores, pero lo que hemos tenido es un deterioro progresivo y un contexto de incesante enfrentamiento entre poderes con el uso cuestionable de herramientas constitucionales (en referencia a la disolución del Congreso y a la destitución presidencial por incapacidad moral)", afirma el experto.

A esto "hay que sumarle unas reglas y modificaciones electorales que también son producto del Congreso y que han sido convenientes para los partidos, pero perversas en su efecto y, para muestra, hemos tenido este nivel de fragmentación electoral”, agrega

Lo que depara el nuevo Congreso

En este proceso electoral, los peruanos también eligieron un nuevo Congreso bicameral, pero el sufragio tan fragmentado también ha repercutido en su composición. De momento, de los 34 partidos que compitieron con listas al Parlamento, solo seis pasaron la valla mínima del 5% de votos. Esto quiere decir que al menos 28 organizaciones políticas han quedado fuera y sus electores no tendrán representación en este poder del Estado durante el próximo quinquenio. 

Vista general del Congreso de Perú, en esta foto de archivo en Lima, Perú, el 7 de diciembre de 2022.
Vista general del Congreso de Perú, en esta foto de archivo en Lima, Perú, el 7 de diciembre de 2022. © Martín Mejía / AP

Los partidos que consiguieron escaños son Fuerza Popular, Renovación Popular, Juntos por el Perú, Buen Gobierno, Ahora Nación y Partido Cívico Obras. Tanto el Partido del Buen Gobierno, que lanzó a la Presidencia al exministro centrista Jorge Nieto, como los dos últimos mencionados son agrupaciones que entrarán por primera vez al Parlamento, cambiando la correlación de fuerzas y eliminando a organizaciones de larga presencia como Alianza para el Progreso, Podemos Perú y Avanza País.

Por Ana Bazo Reisma-France24