Misiones Para Todos

El triunfo de la política

Milei se rinde ante la casta: ahora, con los gobernadores; cómo funcionarían las colectoras de Santilli; qué se llevan las provincias; Cristina y un PJ dividido; ¿Kicillof más ortodoxo que Milei?; un duelo de temer: Macri vs. Macri

Desde los orígenes de la historia se ha constituido una actividad que parece tener reglas inflexibles. Quienes intervienen en ella, lo quieran o no, están condenados al cumplimiento de esas normas no escritas. Muchas veces aparecen prioridades que se imponen sobre los deseos de quienes operan en ese oficio. Esa actividad es la política.

Los líderes intentan evadirse del corset que les impone la propia lógica del poder y, sistemáticamente, deben rendirse ante aquella lógica. El célebre ensayista argentino José Pancho” Aricó decía: “Muchas veces queremos cambiar al poder. Descubrimos cuando llegamos a él que el poder nos cambia a nosotros”.

Lo que ha ocurrido en los últimos dos meses en torno al liderazgo de Javier Milei parece ser la imposición de una realidad por sobre la voluntad o la vocación transformadora del Presidente respecto de la vida pública. Desde distintas dimensiones, la Argentina está frente a un triunfo de la política, de sus reglas y prioridades.

Se percibe en el final de Manuel Adorni. Había un desafío de los Milei, Javier y Karina, de desafiar esa lógica del poder y retar a la opinión pública al mantener al exjefe de Gabinete en su cargo. Se trataba de una especie de reivindicación del propio liderazgo, de la propia decisión, del propio capricho.

Frente a ese intento, prevalecieron las reglas del oficio que levantaron un murallón en el Senado. Esa imposición estuvo personificada en Patricia Bullrich. La exministra de Seguridad realizó una jugada política digna del ajedrez. Empezó alertando sobre algo sabiendo cómo iba a terminar la secuencia. En las primeras advertencias que Bullrich le hace a Milei sobre la situación de Adorni y la necesidad de reemplazarlo, ya estaba prefigurada la negativa de la Cámara alta a convalidar su permanencia en la Jefatura de Gabinete.

El reemplazo de Adorni por Diego Santilli es una manifestación de la misma tendencia. Milei tuvo que aceptar que necesitaba un jefe de Gabinete que conociera al Estado, el juego del poder, el funcionamiento del Parlamento y la cultura de lo que denomina “la casta”.

No es el único ejemplo de la imposición de las reglas de la actividad política. Cuando Milei iba hacia la presidencia, estaba encandilado con el romanticismo del renunciamiento. Es una forma de seducir a la opinión pública, aún más cuando la política está impugnada y la vocación de poder parece pecaminosa. Eran los tiempos en los que el jefe de Estado decía “cuatro años y me voy a leer la Torá a un campo, con mis perros”. Ahora, todo el coro de La Libertad Avanza, con Karina Milei a la cabeza, manifiesta que el único objetivo político de este Gobierno es la reelección de Milei. Ocurrió en todas las presidencias.

Santilli, que es un dirigente que viene del peronismo y recaló en el Pro, ofreció una entrevista el sábado al diario LA NACION. Le preguntaron por la situación de su partido y la relación con el Gobierno. “Yo soy un hombre de Milei. Mi líder ahora es Milei. Al único que obedezco es a Milei. Lo que ustedes periodistas me están planteando es un problema de Pro. Lo tendrán que resolver ellos”, aclaró, como si fuera de otro partido. No necesitó siquiera renunciar a su afiliación a Pro. Ya está afuera.

No es menos interesante lo que reveló su esposa Analía Maiorana durante la ceremonia de asunción. Sobre el momento en el que Santilli le contó que había sido convocado para la Jefatura de Gabinete. Ella, con toda sinceridad reveló algo que en realidad los políticos cínicamente ocultan: “Diego me dijo ‘vamos por más’”. Esa es la pretensión, el entusiasmo, en general, de todos los políticos, aunque luego lo disimulen con rasgos de altruismo y abnegación. Santilli encontró que, para ir por más, debe subordinarse absolutamente al Presidente. Ello significa destinar su trabajo dentro del Gobierno a un único objetivo: conseguir la reelección de Milei.

El flamante jefe de Gabinete influyó bastante dentro de LLA, y sobre todo en la hermana del jefe de Estado, en imponer un criterio, tal vez acertado: dejar atrás el intento por dominar el Congreso y abocarse a que Milei consiga un segundo mandato. Significaría la primera reelección de un líder no peronista.

El gran historiador y sociólogo Juan Carlos Torre suele decir que la democracia argentina va a tener una señal de modernización y estabilidad el día que un peronista no reelija y un no peronista logre reelegir. La primera parte ocurrió durante la presidencia de Alberto Fernández, motivo por el cuál es tan repudiado por sus compañeros de grupo. Faltaría cumplir con el segundo término del polinomio de Torre.

En función de este objetivo, el oficialismo está haciendo algo muy habitual en la política. Piensa cambiar las reglas para montar una ingeniería electoral que conduzca los votos de tal manera que los sufragios no kirchneristas confluyan en Milei. Dicho método de organización de votos implica también una última rendición de la política ante la “casta federal”: un acuerdo con los gobernadores que tienen alguna coincidencia de intereses con el Gobierno, afinidad ideológica o sencillamente están determinados por sus carencias fiscales.

Para lograr su cometido, el Ejecutivo analiza suspender las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). En todo caso, recurriría solamente a unas Primarias Abiertas. En consecuencia, los partidos pueden hacer una interna tradicional, abierta, en la que se convoca también a los no afiliados a otros partidos, o incluso determinar a sus candidatos a través de un congreso. Es la vuelta del viejo orden con la intención de quitarle a la oposición un instrumento para que ordene su propia interna. Los oficialismos suelen ordenar con el poder del Estado, del dinero y, de esa manera, pueden condicionar a quienes tienen enfrente.

La supresión de las PASO va de la mano con el sentimiento popular. El sistema electoral argentino es disparatado en la medida en que obliga al electorado a participar de internas que pueden no interesarle. Es aún más delirante que establezca además la existencia de internas en fuerzas con un único candidato.

Una encuesta de Mora Jozami de Casa Tres grafica este sentimiento. Un 39% de la muestra se opone a la eliminación de las PASO. Por el contrario, un 44% de los encuestados están a favor de su suspensión. Ese apoyo crece entre los varones (49%), los adultos mayores de 60 años (49%), los que vienen en el interior (46%), quienes cuentan con un nivel socioeconómico elevado (60%) y los votantes de Milei (70%).

Encuesta sobre la eliminación de las PASO

Encuesta sobre la eliminación de las PASO

La clave detrás de esta estrategia del Gobierno no pasa únicamente por la eliminación de las PASO y la intención de desalentar el ordenamiento interno opositor. También apunta a pensar un sistema de boletas que haga que Milei sea el beneficiario de distintos afluentes de votos.

Este último factor está asociado al diseño de la oferta electoral, graficado en la Boleta Única de Papel. La idea del oficialismo es la de una boleta que establezca la candidatura de Milei y un vice, junto a dos rubros: senadores y diputados. Sea cuál sea la jurisdicción o provincia, en ambas categorías siempre se llevará al menos un candidato de La Libertad Avanza. El otro puede ser, para poner el ejemplo de un distrito, del radicalismo de Mendoza, como Cornejo, Podemos imaginar a Petri, que es de LLA. Con los diputados lo mismo: se presenta una lista de La Libertad Avanza y otra del Partido Radical de Mendoza, que confluyen en el voto de Milei.

Esto lo está negociando Santilli con distintos gobernadores. Por eso es tan importante que hubo 14 gobernadores en su asunción. Está pensando en armar una especie de coalición de facto para que sus votos, y los de otras fuerzas políticas que no son necesariamente opositoras, terminen en Milei.

Uno podría decir que hay senadores y diputados que no van a ser de La Libertad Avanza. Pero Santilli puede responder que los puede convertir una vez que Milei reelija. De hecho, es lo que está sucediendo en el Congreso, donde le Gobierno tiene la adhesión de legisladores que no son de su partido y puede sacar leyes, poner jueces y realizar una cantidad de operaciones que le dan gobernabilidad sin necesidad de preocuparse por que sean de color violeta.

Esto va en combinación con los intereses de los gobernadores, que están dispuestos a poner a sus senadores y diputados nacionales al servicio de Milei. Ellos se llevan como beneficio que el Gobierno les proponga adelantar la elección para asegurarse la gobernabilidad en sus provincias. O hacerlas simultáneas. La clave es que la Casa Rosada no molestaría con candidatos propios. De hecho hay un gobernador de una provincia opositora al que le dijeron que, si los acompañaba en el experimento, le van a garantizar que haya dos listas de LLA. En el Gobierno están dispuestos a dividir a su propio electorado para que los gobernadores aliados pueden reelegir y tener su propia Legislatura y su poder.

Es un toma y daca donde cada uno respeta la situación de poder en la que está, todo al servicio del Presidente. Hay que mirar los nombres de los que estuvieron en la Casa Rosada durante la asunción de Santilli: Zdero, de Chaco; Cornejo, Sadir, Valdés [radicales]; “Rolo” Figueroa, del Movimiento Popular Neuquino [un partido independiente]; Osvaldo Jaldo, un peronista alineado a Milei desde la primera hora; Jalil, de Catamarca, también alineado, y con los Menem; Weretilneck, que es de su propio partido en Río Negro; Marcelo Orrego, de San Juan; Rogelio Frigero, de Pro de Entre Ríos; Jorge Macri, de la ciudad de Buenos Aires; y Martín Llaryora, del peronismo cordobés.

Esa foto tiene un detalle lleno de significado: el gobernador de la ciudad de Buenos Aires está en una segunda fila y es difícil de imaginar que eso no haya sido deliberado por la situación en la que se encuentra Jorge Macri hoy, de debilidad. Algún chistoso preguntará si es él o es una imagen formada por inteligencia artificial.

A los gobernadores no solamente se les ofrece una solución para su propio dilema local. Hay una conveniencia lógica desde el punto de vista electoral, pero, además, están bastante obligados a subordinarse. Dicen que va a haber más gobernadores e, incluso, dicen que pueden estar ahí Maximiliano Pullaro, de Santa Fe, que siempre se mantuvo distante de Milei, y Nacho Torres, de Chubut.

También hay un imperativo que los conduce: la necesidad fiscal. El nivel de caída del consumo ha hecho que caigan los impuestos coparticipables y eso implica una caída en la recaudación de las provincias. Por otra parte, hay una dificultad del Gobierno para compensar con otro tipo de recursos esa caída. Le prometen 100 millones a un gobernador y le dan 10. Luego se queja y le prometen otros 10 a cambio de que apruebe una nueva ley. Es una negociación bastante tramposa y propia de una especie de axioma que desde muy temprano ha llevado Santilli como regla de su conducta. Según dice él, se trata de: “Prometer, prometer y prometer hasta meter. Y una vez metido, nada de lo prometido”. Una frase que los memoriosos atribuyen a Vicente Saadi.

Es una lógica que Santilli ha llevado en la ciudad de Buenos Aires, en las responsabilidades que ha tenido y que ahora ha llevado en el Ministerio del Interior y pretende trasladar a la jefatura de gabinete. Esta es la jugada del Gobierno, que puede ser exitosa o no según cuál sea la situación de la oposición. Si imaginamos la boleta que mencionamos, el éxito de la jugada, alinear todo lo posible detrás de Milei, depende de otras variables, como la fórmula de Pro. ¿Va a haber una? ¿El espacio no peronista va a ir dividido, o unido detrás de Milei? En esto entra en juego Macri, que coqueteó con una candidatura alternativa a Milei. Pero se le está complicando porque sus principales coroneles se tiran al piso a los pies del Presidente.

Y la otra pregunta sobre la boleta tiene que ver con la fórmula del PJ: ¿va a haber uno o más de uno? Tiene que ver con la forma en la que está pensando la elección y su destino Cristina Kirchner. Ella sigue siendo la política más activa dentro del peronismo; tiene una gran productividad política, a pesar de las limitaciones que le impone la prisión.

Ella está pensando, probablemente, como pensó siempre: no internas. Si uno mira la historia del kirchnerismo, desde el 2003 en adelante, favoreció la unidad cuando significaba el acceso al poder para sí mismo como facción interna y, si no había unidad, que cada uno vaya por su lado con nombres distintos, como hizo Cristina con “Chiche” Duhalde en 2005 o con Randazzo en 2017; o unidad, como pasó con Alberto Fernández en 2019, o división. La idea de una interna no la convence por distintas razones. La principal es no darle al adversario interno la posibilidad de que vaya con su fuerza, que puede ser relativamente importante, y el poder de los medios detrás. Cree que produce una distorsión en la vida interna del partido.

No compito con un adversario que piense distinto a mí”, es la idea central de Cristina y quiere decir que probablemente esté pensando en que esa fórmula del PJ de la boleta imaginaria sea en plural y haya más de uno. Busca una especie de pureza de sangre para aprovechar la elección para ratificar a su propia base y los que la privilegian como líder sin mezclarse con otros.

Esto se expresa en dos consignas del kirchnerismo. Una de ellas es “Cristina libre”, que es una divisora de aguas. Si uno no quiere pelear por eso, no puede acercarse. En Quilmes, la tierra de Mayra Mendoza, que puede ser candidata a gobernadora de la Provincia por La Cámpora, apareció un cartel de “Cristina libre” y eso lo vamos a ver en muchos lugares de PBA.

Esa consigna también apareció en el Mundial, insólitamente. El fiscal Walter Distefano, de Lomas de Zamora, dijo: “Cristina siempre, puro corazón. Te re bancamos, no somos ningunos grasas. Somos gente culta y creemos que Cristina está mal condenada”. En el video también aparece un hombre tirando un beso, que es el juez bonaerense Fernando Bueno, esposo de Adriana Coliqueo, representante del Colegio de Abogados de Lomas de Zamora en el Consejo de la Magistratura de la Provincia de Buenos Aires. Ellos están en Estados Unidos siguiendo a la selección y pegándose a esta consigna, que es una especie de delimitación del grupo.

También hay otro criterio que delimita la interna peronista y establece la barrera para entrar al proyecto de Cristina Kirchner y al candidato que eventualmente ella imagine. Y ya la fijó Máximo Kirchner cuando habló en Parque Lezama y dijo que para dar soluciones a las necesidades del pueblo argentino, la única salida es renegociar la deuda. Este lunes, el Gobierno, a través de Luis Caputo, del Ministerio de Economía, ofreció un informe de cómo consiguió los recursos para garantizar los pagos de deuda, no sólo de 2026, sino, sobre todo, de 2027.

Por distintas razones, el Gobierno está temiendo que un avance del kirchnerismo produzca algún tipo de inestabilidad financiera por esta misma idea explícita de Máximo Kirchner. Él quiere que los bonistas sepan que van a perder plata si el kirchnerismo vuelve al poder porque va a renegociar la deuda.

Es una consigna muy agresiva que podría remitir a un estilo peronista. Se podría recordar aquella leyenda que adornaba las paredes del conurbano durante la campaña de Herminio Iglesias en 1983: “Somos la rabia”. Máximo Kirchner dice que, financieramente, son la rabia. El que no está de acuerdo con eso, que no se sume: Cristina Libre y renegociación de la deuda.

Una gran pregunta es qué va hacer Axel Kicillof frente a esto. Es un candidato que crece en las encuestas, entre los votantes de Cristina. ¿Pero tiene algo nuevo para ofrecer? ¿O lo mueve sólo su voluntad personal de poder? ¿Qué tiene para el futuro? Su movimiento se llama Derecho al Futuro. Hay quienes ironizan con que debería llamarse “Derecho al Pasado”, porque tiene muy poca novedad. Sin embargo, Emanuel Álvarez Agis, un economista heterodoxo que estuvo muy ligado a Kicillof, describió al gobernador asegurando algo así cómo: “Ojo que no es todo lo izquierdista, todo lo revolucionario, todo lo rupturista que se le atribuye a ser”.

Dice Álvarez Agis entrevistado por Maxi Montenegro: “Y primero, vos empezás a clasificar el 2011 al 2015, y yo te diría que el 60% de las medidas cae a izquierda, pero 40 a derecha. Entre 2011 y 2015 el gobierno no fue comunista. El segundo driver es qué hace Axel como gobernador de la provincia de Buenos Aires. Y ahí- se va a enojar cuando digo esto en público- está aplicando más ajuste que Milei”. Está diciendo que hoy Kicillof, tal vez no por convicción, sino porque no tiene los recursos, debe hacer un ajuste superior al de Milei.

También hay otro peronismo, al que podríamos llamar renovador, que hoy conquistó a alguien en Córdoba. Juan Manuel Olmos, que es el líder de ese peronismo en la Capital, se juntó con Natalia de la Sota, que viene haciendo una carrera bastante exitosa. Es la hija de quien fuera líder del peronismo cordobés, José Manuel de la Sota. Ahí está Victoria Tolosa Paz en la provincia de Buenos Aires, Guillermo Michel en Entre Ríos, etc. Son un grupo de peronistas postkirchneristas que se enfrentan con Cristina pero no tienen candidato. ¿Puede haber una convergencia entre Kicillof y este grupo? ¿Cuánto tendría que diferenciarse Kicillof conceptualmente de Cristina Kirchner? ¿Cuánto tendría que parecerse al Kicillof de Álvarez Agis para que este grupo político que pretende dar vuelta a la página del kirchnerismo, sobre todo en materia económica, lo acepte como candidato? Esa es una pregunta que se hace un personaje que todavía está en las sombras, pero por el que siempre hay que tener respeto: Sergio Massa. Se lo podrá querer, odiar o criticar, pero siempre hay que respetarlo por su profesionalismo en relación con el poder. Él está mirando dos cosas: cómo este peronismo renovador, que es de amigos de él, carece de candidato, y cómo Cristina también carece de candidato, si es que la pelea con Kicillof sigue abierta.

Cristina puede decir que no a Massa, y preferir a un candidato propio, como Wado de Pedro, Máximo Kirchner, o, incluso, a Mariano Recalde, que es de ella y tiene un encanto especial. Es el que llevó a Kicillof a la política. No sería darle un antibiótico a Kicillof, sino darle una vacuna. Alguien constituido con su propia sustancia.

Todo esto se traslada después a escenarios particulares, de los cuales interesan dos. Uno es la provincia de Buenos Aires. Ahí el candidato es Santilli y la pregunta más importante no es por el candidato, sino por el método electoral: ¿La elección de gobernador de la provincia de Buenos Aires va a ser anterior a la elección nacional o simultánea?. Es una pregunta importantísima porque la respuesta es determinante por dos razones. La primera es que prefigura el resultado nacional. Probablemente, la principal razón del triunfo de Macri en el 2015 fue que había ganado María Eugenia Vidal en la primera vuelta, ya que el triunfo de Pro en la provincia de Buenos Aires dio la sensación de que tenía enormes posibilidades de ganar la Nación. ¿Qué pasaría si Milei gana la provincia de Buenos Aires con un candidato propio en una elección desdoblada? ¿Qué pasaría en el peronismo si, además de todas las razones para ver su crisis, agregamos que pierde la provincia de Buenos Aires? Ahora mirémoslo de otra manera: ¿qué pasaría con las finanzas si en esa elección anticipada gana un kirchnerista? ¿Alcanzan los dólares que juntó Caputo para blindar el plan económico de una corrida al año que viene, si los mercados ven que el primer resultado electoral importante en la Argentina es un triunfo del kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires, anterior a la disputa nacional? Quiere decir que en el desdoblamiento se juegan claves importantísimas del poder.

El segundo tema tiene que ver con la Capital Federal, donde hay un intento de acercamiento entre el gobierno nacional y Macri. El gobierno nacional empieza a pensar, probablemente para juntar todos los votos a favor de Milei, en contener a Macri, de tal manera que el expresidente no se tiente con armar esa candidatura alternativa imaginaria de la que hablábamos cuando pensábamos la boleta con las colectoras. Sin embargo, le piden a Macri que en la ciudad de Buenos Aires no lleve a Jorge Macri, que está enemistado con Javier y con Karina Milei, entre otras cosas por haber alentado variantes disidentes del movimiento libertario, Eugenio Casielles Ramiro Marra, sobre todo.

¿Hasta dónde llega el compromiso de Macri con su primo? ¿O es el propio Macri el que le dice al gobierno nacional que lo veten porque es un mal candidato? ¿Es verdad que Macri le pidió eso a Santilli? Habladurías. Jamás lo va a admitir Macri, obviamente, pero se abrió una escena muy compleja de disidencia, de conflicto entre los primos. Es compleja por la personalidad de ambos y por el tipo de familia. Son calabreses, es decir, gente con cierta propensión a la venganza.

Entonces habría que preguntar que sucede si le sueltan la mano a Jorge Macri. Ese que sigue siendo jefe de Gobierno y que estaba medio pintado en la foto con los gobernadores. ¿Cuál será su reacción? Porque todavía tiene la lapicera y si lo que pretende Milei es juntar los votos de Macri en la capital para su candidatura, Jorge Macri puede adelantar las elecciones, postularse y complicar la fiesta oficialista que va hacia la reelección como único objetivo.

El presidente de la Argentina, Javier MileiRodrigo Abd - AP

Por Carlos Pagni-LN