Perú inició este martes 28 de julio un nuevo ciclo político con la investidura de Keiko Fujimori como presidenta para el período 2026-2031. Su llegada al poder marca el retorno del fujimorismo al Gobierno después de casi 26 años, representa el noveno cambio presidencial en una década de inestabilidad institucional y se inscribe en una tendencia regional de fortalecimiento de liderazgos conservadores en América Latina, impulsados por demandas de seguridad, crecimiento económico y gobernabilidad.
Una investidura con fuerte carga simbólica y regional. Keiko Fujimori juramentó este martes 28 de julio como presidenta de Perú en una ceremonia celebrada en el Congreso, donde recibió la banda presidencial y pronunció su primer mensaje a la nación.
La mujer que representa el retorno del fujimorismo tras 26 años subrayó las críticas a los gobiernos que la anteceden a los que acusó de abandonar al país y permitir el arraigo de la corrupción.
"La situación en que recibimos el Estado es tan catastrófica que hoy Peru tiene la mayor desigualdad de ingresos en toda America Latina"
"Recibimos un país marcado por el abandono, un Estado a la deriva por la carencia de una función estratégica (...) Un Estado debilitado por la corrupción donde las instituciones dejaron de servir a los ciudadanos, con servicios básicos que nunca llegaron a quienes más lo necesitaban. Esta incapacidad del Estado responde a décadas de gobiernos que renunciaron con indiferencia y dejadez a cerrar las brechas para el acceso a servicios esenciales", señaló la nueva mandataria ante el Congreso.
"La situación en que recibimos el Estado es tan catastrófica que hoy Peru tiene la mayor desigualdad de ingresos en toda America Latina (...) Y como consecuencia de ello, el 35% de los niños de 6 a 35 meses sufre anemia, esto es realmente inmoral", recalcó.
Keiko Fujimori was sworn in as Peru's president after narrowly winning June's runoff election.
— Clash Report (@clashreport) July 28, 2026
The conservative leader, who will serve until 2031, pledged to tackle rising crime with tougher security measures, including deporting undocumented migrants, using anonymous judges,…
Asimismo, la líder conservadora prometió cerrar las brechas sociales y combatir el crimen. "Este es un país con un potencial infinito, pero trabado y fragmentado por la desconfianza y la inseguridad, lo que ha causado una herida muy profunda en el tejido social (...) A partir de este momento se inicia un cronometro irreversible,1.826 días de gestión en los que cada funcionario público tendrá que trabajar intensamente con metas medibles y rendicion de cuentas constantes", declaró.
"Durante los estados de emergencia, las Fuerzas Armadas asumirán temporalmente el liderazgo de las operaciones de seguridad y del control interno"
Fujimori también prometió una estricta lucha contra la criminalidad, incluso dentro de las instituciones policiales en caso de ser necesario. "Trabajaremos para desarticular las mafias de la extorsión con servicios de inteligencia, desde sus cabecillas y estructuras. Pero también seremos implacables contra quienes traicionen el uniforme, ningún policía al servicio del delito encontrará protección en nuestro gobierno, quien deshonre la institución responderá ante la Justicia con todo el peso de la ley", remarcó.
En el marco de sus políticas, declaró que las Fuerzas Armadas, en coordinación con la Policía Nacional, asumirán de forma provisional el mando de las operaciones de seguridad. "Ahí donde el crimen organizado, la minería ilegal hayan arrebatado el control al Estado, haremos uso de todas las herramientas que la Constitución pone a disposición del Gobierno. Durante los estados de emergencia, las Fuerzas Armadas asumirán temporalmente el liderazgo de las operaciones de seguridad y del control interno en estrecha coordinación con la Policía Nacional para restablecer plenamente la autoridad del Estado y devolver esos territorios a los ciudadanos", sentenció.
🔴La presidenta Keiko Fujimori anunció que, durante los estados de emergencia, las Fuerzas Armadas, en coordinación con la Policía Nacional, asumirán temporalmente el liderazgo de las operaciones de seguridad y del control del orden interno hasta "restablecer la autoridad del… pic.twitter.com/dBG9B0GyHR
— Epicentro.TV (@Epicentro_TV) July 28, 2026
La toma de posesión reunió a una amplia representación internacional encabezada por el rey Felipe VI de España y varios mandatarios latinoamericanos, entre ellos los presidentes Javier Milei, de Argentina; Daniel Noboa, de Ecuador; José Antonio Kast, de Chile; Santiago Peña, de Paraguay; José Raúl Mulino, de Panamá; Yamandú Orsi, de Uruguay; Rodrigo Paz, de Bolivia; y Nasry Asfura, de Honduras. Estados Unidos está representado por una delegación oficial enviada por el presidente Donald Trump.
La agenda oficial comenzó con una misa en la Catedral de Lima y continuó con actos protocolares que incluyen encuentros con delegaciones extranjeras y la posterior juramentación de su gabinete ministerial.
Más allá del protocolo, la ceremonia simbolizó el regreso al poder de una de las corrientes políticas más influyentes y controvertidas de la historia reciente peruana. La llegada de Fujimori al Palacio de Gobierno ocurre casi 26 años después de la caída de su padre, Alberto Fujimori, quien renunció a la Presidencia en 2000 desde Japón en medio de un escándalo de corrupción que involucró a su asesor Vladimiro Montesinos.
El retorno del fujimorismo tras un cuarto de siglo
La victoria de Keiko Fujimori culmina una larga búsqueda del poder. Tras perder las segundas vueltas presidenciales de 2011, 2016 y 2021, la líder de Fuerza Popular logró finalmente imponerse en las elecciones del pasado junio por un estrecho margen de menos de 50.000 votos sobre el candidato de izquierda Roberto Sánchez.
Su llegada a la Presidencia devuelve al Ejecutivo a una fuerza política que ha mantenido una presencia decisiva en el Congreso durante buena parte de los últimos años. Paradójicamente, el fujimorismo fue también uno de los principales protagonistas de la dinámica parlamentaria que contribuyó a la caída de varios presidentes durante la última década.
Keiko Fujimori, hija del fallecido exmandatario Alberto Fujimori, asumirá la presidencia de Perú el día de hoy. Será la primera mujer electa en alcanzar la presidencia por unas elecciones en 205 años de la república en el país.
— The Associated Press (@AP) July 28, 2026
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Para sus seguidores, el triunfo representa la reivindicación de un proyecto político asociado con el orden, la estabilidad macroeconómica y la derrota de la insurgencia armada en los años noventa. Para sus detractores, supone el retorno de un movimiento marcado por el legado autoritario de Alberto Fujimori, condenado por violaciones a los derechos humanos y corrupción.
El desafío de estabilizar un país marcado por la crisis política
La investidura de Fujimori se produce en un contexto excepcional. Perú vive su noveno cambio de presidente en diez años y tendrá a su décima jefa de Estado desde 2016, una cifra que refleja la profunda fragilidad institucional que ha caracterizado al país durante la última década.
La nueva mandataria recibe un país que, pese a la turbulencia política, ha mantenido indicadores económicos relativamente sólidos en comparación con otros países de la región.
El Banco Central elevó recientemente su previsión de crecimiento para 2026 hasta el 3,4 %, apoyado en la demanda interna, la inversión y las exportaciones mineras, especialmente de cobre.
Sin embargo, el panorama también presenta desafíos significativos. La desaceleración registrada en algunos sectores productivos, el impacto creciente de fenómenos climáticos sobre la pesca y la agricultura y el avance de la delincuencia organizada figuran entre las principales preocupaciones ciudadanas.

La seguridad fue precisamente uno de los ejes centrales de la campaña de Fujimori, quien prometió endurecer la respuesta estatal frente a las extorsiones y el crimen organizado, fenómenos que han ganado terreno en los últimos años.
Lo que deja el gobierno interino
Fujimori sucede al presidente interino José María Balcázar, quien condujo la transición tras una prolongada etapa de inestabilidad política.
La Administración saliente deja una economía que ha evitado una crisis profunda pese a la sucesión de presidentes y enfrentamientos entre los poderes del Estado.
También deja pendientes asuntos sensibles en política exterior y justicia, entre ellos la situación de la ex primera ministra Betssy Chávez, asilada en la embajada de México en Lima y a la espera de una decisión sobre el salvoconducto solicitado por el gobierno mexicano.

La Administración entrante ha adelantado que revisará el caso conforme a los compromisos internacionales asumidos por Perú, en un intento por avanzar hacia una normalización de las relaciones diplomáticas con México.
Un gabinete orientado a la economía y al acercamiento con Estados Unidos
A pocas horas de asumir el cargo, Fujimori anunció algunos de los principales nombres de su futuro gabinete.
El economista Elmer Cuba, exintegrante del directorio del Banco Central de Reserva, asumirá el Ministerio de Economía y Finanzas, en una señal dirigida a los mercados y al sector empresarial sobre la continuidad de la disciplina macroeconómica.
En la Cancillería estará Carlos Espá, periodista, excandidato presidencial y exfuncionario vinculado a la Embajada de Estados Unidos en Lima. Como presidente del Consejo de Ministros fue designado Luis Galarreta, uno de los dirigentes históricos de Fuerza Popular y actual vicepresidente electo.
Las designaciones refuerzan la orientación económica liberal y la apuesta por fortalecer los vínculos con Washington. Fujimori ha manifestado públicamente su interés en ampliar la cooperación con la Administración de Donald Trump y ha expresado respaldo a iniciativas regionales de seguridad impulsadas desde Estados Unidos para combatir el crimen transnacional.
Entre la herencia política y la búsqueda de legitimidad propia
A sus 51 años, Keiko Fujimori se convierte en la primera mujer elegida por voto popular para liderar la Presidencia de Perú en más de dos siglos de vida republicana.
Su trayectoria política ha estado estrechamente ligada al legado de su padre. Fue primera dama durante parte del gobierno de Alberto Fujimori tras la separación de sus padres y posteriormente construyó una carrera propia como congresista y líder de Fuerza Popular.
Su figura, sin embargo, continúa generando fuertes divisiones. Además de cargar con el peso político de la herencia fujimorista, enfrentó investigaciones judiciales por presunto lavado de activos relacionado con la financiación de campañas electorales y permaneció en prisión preventiva entre 2018 y 2020.

Tras cuatro intentos presidenciales, llega finalmente al poder con la promesa de restablecer la estabilidad política y enfrentar la inseguridad, dos de las principales demandas del electorado peruano.
Perú y el avance del giro conservador en América Latina
La elección de Fujimori se suma a una secuencia de victorias de líderes de derecha o centroderecha en distintos países de la región. Su llegada al poder amplía una tendencia política que ha ganado fuerza en América Latina como respuesta al descontento ciudadano frente al aumento de la criminalidad, el bajo crecimiento económico y la percepción de deterioro institucional.
La presencia en Lima de dirigentes como Javier Milei, José Antonio Kast y Daniel Noboa refleja esa nueva convergencia ideológica en el continente, caracterizada por agendas de seguridad más severas, posiciones favorables al libre mercado y una mayor cercanía estratégica con Estados Unidos.
No obstante, el éxito de esta nueva etapa dependerá menos de los símbolos que de la capacidad del gobierno para responder a los problemas concretos del país. Tras una década de crisis permanente, la principal prueba para Keiko Fujimori será demostrar que puede ofrecer la estabilidad que Perú no ha logrado consolidar desde hace años.
Fuente: France24

