Con ayuda de la Corte y de gobernadores dialoguistas –y transferencias oportunas a sus provincias–, el oficialismo evitó que la oposición alcanzara el quorum para derogar el DNU 70. Celebra con mesura: sabe que es rehén de esos apoyos y que para su meta mayor, eliminar las PASO, no tiene los votos.
“Zafamos, pero hay que seguir trabajando y no confiarse”. Un funcionario de peso en la gestión mileísta sintetizó en una frase la mesura, por cierto infrecuente, con la que el oficialismo se tomó el triunfo legislativo de esta semana, por el que consiguió abortar una sesión en Diputados que lo podía complicar en exceso. En demasiados aspectos.
Como le sucede siempre, empezando por la ayuda massista en la génesis de LLA y el auxilio del PRO en el balotaje de 2023, el Gobierno necesitó y obtuvo el apoyo de otros para conseguir su objetivo. En este caso, que la oposición liderada por el peronismo estuviera impedida de alcanzar el quórum para tratar la derogación del DNU 70 –central para su esqueleto de gobernabilidad– y proyectos sobre la emergencia en discapacidad y el endeudamiento familiar.
En este episodio, fuera del Congreso, la primera gran mano a Javier Milei provino de la Corte Suprema. Sí, con inusitada velocidad, el máximo tribunal de justicia, que había repuesto la vigencia de un artículo del DNU 70 que convalidaba la compra de tierras sin límites por extranjeros, días después lo volvió a suspender.
Más allá de apuros y desprolijidades, que dispararon las críticas de muchos juristas, pareciera que la Corte (salvo Carlos Rosenkrantz) le envió un mensaje autocrítico al mileísmo: “Te saco del lío en que te metí”.
El peronismo, y sobre todo el kirchnerismo, recurrió a su clásica práctica de embestir contra los supremos, a los que ya intentó —sin éxito— llevar a juicio político durante la administración Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner.
Es cierto que la relación de la gestión Milei con la Corte atraviesa su mejor momento. Casualmente, o no, este vínculo empezó a consolidarse con la llegada de Juan Mahiques al Ministerio de Justicia. Acaso contribuya la decisión de Milei de intentar ocupar las vacantes en el cuerpo recién si es reelecto.
La interpretación K de que el alto tribunal favorece al Poder Ejecutivo podría combinarse con otra que anida en ciertos despachos gubernamentales. Y dista de ser excluyente con la hipótesis opositora. “Nos mostraron que con una decisión mínima, técnica, nos pueden armar un quilombo bárbaro”, explicó otro funcionario.
La misma fuente admite que esa percepción política de sentirse rehén también está presente en la negociación con los gobernadores, al requerir sus avales en el Congreso.
A pesar de la seducción que intentan ejercer la hermanísima Karina (que se tenía fe para blindar el DNU en Diputados y acompañó a su hermano a EE.UU.), el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y los primos Menem, a lo que se sumó la invitación a trece mandatarios para subirse al Argentina Week de Milei en París, la oposición estuvo sólo a ocho bancas de conseguir el quórum para la sesión especial del último jueves.
Los gobernadores dialoguistas fueron indispensables para que la estrategia oficialista tuviera éxito. A los que fueron a Francia hay que sumar al radical santafesino Maxi Pullaro (dos de sus diputados se ausentaron) y al peronista cordobés Martín Llaryora, que aportó una ausencia y cinco presencias.
Dentro de ese grupo amigable, el Gobierno debió tomar nota de la presencia en el recinto de tres diputados que responden al catamarqueño Raúl Jalil y dos del salteño Gustavo Sáenz, ambos peronistas. Solo el mes pasado, cada uno recibió $ 7.000 millones en concepto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN).
Según cuentan en Casa Rosada, los dos jefes provinciales trataron de justificar el doblez en privado con el argumento de que sabían que igual la sesión no tenía consenso. A ver si todavía los sospechan de traidores o de tener legisladores inmanejables. Además de los desembolsos, hace diez días Karina y Santilli viajaron a la Puna a inaugurar una planta de litio y estuvieron reunidos largamente con ellos.
El registro violeta de quién cumple y quién incumple los compromisos asumidos acaso esté vinculado a más gestos financieros. Desde el Ministerio de Economía trascendió que en lo que va de octubre se adelantaron transferencias por coparticipación poco usuales. Santa Fe, Tucumán y Santa Cruz recibieron $ 140 mil millones. Vaya coincidencia: los diputados de esos gobernadores pegaron el faltazo.
Si se portan bien, hasta los opositores pueden tener premio. Un diputado fueguino de UxP se ausentó justo después de que Economía le girara a la provincia que maneja el peronista Gustavo Melella $ 40 mil millones. ¿Tendrá relación con la visita que Melella le hizo a Santilli en la Rosada hace un mes?
Por si la zanahoria fuera insuficiente, este viernes el jefe de Gabinete recurrió al palo dialéctico para presionar a los aliados que se retoban o amagan con hacerlo. “Los que deberían estar preocupados son los gobernadores si el kirchnerismo vuelve y arriba (Axel) Kicillof”, sostuvo Santilli.
A esa agitación contribuyó, una vez más, Máximo Kirchner, que esta semana aseguró que si el peronismo vuelve al poder el año próximo auditará cada uno de los proyectos bajo el RIGI, al que consideró “casi un estatuto de coloniaje”.
Amén de la funcionalidad del hijo de la expresidenta para el plan polarizador del mileísmo, el Gobierno atravesará en los próximos días otro test legislativo. Allí procurará impulsar sus propios proyectos sobre discapacidad, morosidad y tierras; este último recupera los límites de la ley aprobada en la gestión CFK. Principismo marxista (el de Groucho).
Sin embargo, la apuesta principal del oficialismo en el Congreso, por la que examina y apura a los gobernadores, es la reforma electoral que busca evitar que haya PASO en 2027. Nada le importa más en el ámbito parlamentario. Y político.
Como los gobernadores le muestran que aún los respaldos son insuficientes para ese propósito –y aumentan sus demandas–, el Gobierno esquiva cualquier celebración legislativa antes de tiempo. “Vamos sesión por sesión”, aseguran ante la justeza de los números. Ya se ha tropezado con esa piedra. Demasiadas veces. Y puede resultar muy peligroso con la reelección de Milei en la mira.
Por Javier Calvo - Perfil

