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Keiko Fujimori lo vuelve a intentar: ¿la cuarta será la vencida?

Tras quince años y tres candidaturas que se quebraron en la segunda vuelta, la hija del fallecido Alberto Fujimori intentará superar nuevamente el antifujimorismo que, hasta ahora, ha impuesto un freno a sus aspiraciones presidenciales. Analistas revisan sus debilidades y fortalezas para las elecciones del 12 de abril en Perú. 

En la cuenta regresiva para las elecciones presidenciales del 12 de abril en Perú, Keiko Fujimori sonríe en un escenario mientras baila al ritmo de la banda que suena detrás de ella.  

De esa forma, luego de quince años, la titular del partido derechista Fuerza Popular hace su cuarto intento de llegar al Palacio de Gobierno.

La candidata presencial, Keiko Fujimori celebra el Día Internacional de la Mujer, y el 16 aniversario del partido político Fuerza Popular este domingo, en el distrito de San Juan de Lurigancho en Lima (Perú, el 8 de marzo de 2026.
La candidata presencial, Keiko Fujimori celebra el Día Internacional de la Mujer, y el 16 aniversario del partido político Fuerza Popular este domingo, en el distrito de San Juan de Lurigancho en Lima (Perú, el 8 de marzo de 2026. (EPA) EFE - Renato Pajuelo

Las derrotas que sufrió en la segunda vuelta de los comicios de 2011, 2016 y 2021 frente a Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski y Pedro Castillo, respectivamente, no la frenaron para entrar en la contienda del próximo domingo 12 de abril, en la que ahora aparece como favorita. 

¿La cuarta será la vencida? 

“Yo no he sido presidenta, todavía. Espero poder tener esa oportunidad”, declaró Fujimori al medio peruano 'Panorama'. “El antifujimorismo ha ido disminuyendo”, agrega ante la insistencia de la entrevistadora sobre lo que podría ocurrir si ella llega a una segunda vuelta.  

Consultada por France 24 en Español, Kathy Zegarra, analista e integrante de la Red de Politólogas de Perú, sostiene que la candidata tiene motivos para seguir intentando llegar a la cima del Ejecutivo:

Para fundamentar su posición, recuerda que en las últimas elecciones la diferencia con el izquierdista Pedro Castillo fue muy reducida. Además, observa: “Pocos partidos políticos pueden decir que han logrado representación en el Congreso en tantos periodos seguidos y, si te das cuenta, también quienes la han vencido han perdido su representación”.  

En el mismo sentido, la politóloga Denisse Rodríguez-Olivari explica a France 24 en Español que “Fujimori siempre ha conservado en las últimas elecciones un sólido voto duro”. Un hecho que adquiere mayor relevancia “dentro de un escenario tan volátil y tan fragmentado como el peruano”. 

Zegarra también pondera el diferencial que tiene el partido político de la política de derecha, en el contexto de un país con fuertes dificultades institucionales. Fuerza Popular es un espacio disciplinado con crecimiento sostenido, un activo que, la analista insiste, es indispensable en un país con mucha volatilidad electoral.  

El desafío de superar el antifujimorismo 

Los medios de comunicación peruanos y los analistas mantienen una suerte de consenso: el antifujimorismo es la principal identidad política del país. 

“Tenemos a personas que están altamente agradecidas de la figura de Alberto Fujimori como el que logró detener al terrorismo, bajar la inflación, generar crecimiento económico”, describe la especialista de la Red de Politólogas, pero luego da cuenta de la polarización: “Pero también existe otro sentimiento, que es el de rechazo absoluto, porque en el periodo de Alberto Fujimori, no solamente se quebró la democracia, sino que también hubo violación de Derechos Humanos, concentró el poder y hubo muchísima corrupción, entre otros delitos por los que fue encarcelado”. 

La expresión de rechazo a la figura del fallecido líder se activó en cada segunda vuelta y provocó la derrota electoral de su hija. Pero en cada ocasión el margen se tornó más estrecho. Ahora, la apuesta de la dirigente es quebrar esa tendencia y dar vuelta la historia.  

¿Cómo abordó la líder de Fuerza Popular los cuestionamientos a su padre? Según la experta Kathy Zegarra, con ambigüedad. En algunas campañas criticó la corrupción o las violaciones de los Derechos Humanos imperantes durante el Gobierno de Alberto Fujimori, pero en la siguiente no lo hizo y “ha considerado que no son delitos, sino errores”. 

Archivo. Miembros de la Policía Nacional montan guardia mientras seguidores del expresidente Alberto Fujimori y de su hija Keiko Fujimori participan en la movilización "Fujimorismo unido, jamás será vencido", en rechazo a la anulación del indulto al exmandatario y la detención de la líder del partido Fuerza Popular, el 15 de octubre de 2018, en Lima.
Archivo. Miembros de la Policía Nacional montan guardia mientras seguidores del expresidente Alberto Fujimori y de su hija Keiko Fujimori participan en la movilización "Fujimorismo unido, jamás será vencido", en rechazo a la anulación del indulto al exmandatario y la detención de la líder del partido Fuerza Popular, el 15 de octubre de 2018, en Lima. © EFE/Ernesto Arias

Pero hay algo en lo que fue distinta a su progenitor. “Alberto era conocido por destruir a los partidos políticos, crear uno y luego destruirlo para crear otro”, destaca Zegarra. En el caso de Keiko se observa una preocupación por fortalecer la estructura organizativa. 

El recuerdo de su padre como bandera contra la inseguridad 

Vestida con camiseta blanca y un pantalón de jean, Keiko se dirige a sus partidarios:

“Tenemos que tener memoria y gratitud con nuestra policía nacional, con las fuerzas armadas, los comités de autodefensa, las rondas campesinas, las juntas vecinales. Logramos vivir en paz nuevamente”.

La referencia de la candidata alude al poder que ostentó su padre, Alberto Fujimori, desde 1990 hasta 2000. 

 "Su hija Keiko recoge el legado contradictorio que, en su momento, fue asociado con la lucha contra el terrorismo y el control de la hiperinflación, de inicio de los 90”, recuerda Rodríguez-Olivari.  

Fotografía de archivo del 21 de octubre de 2025 que muestra a militares patrullando una calle, en Lima (Perú).
Fotografía de archivo del 21 de octubre de 2025 que muestra a militares patrullando una calle, en Lima (Perú). EFE - Paolo Aguilar

“Keiko no solamente es hija de Alberto Fujimori, también es heredera de su legado, es decir, ella misma toma como supuestos activos aquellas partes de estos logros que ha tenido Alberto Fujimori”, explica la integrante de la Red de Politólogas.  

Los sondeos y analistas concuerdan en que la principal preocupación de la población se concentra en la inseguridad ciudadana.  

Es aquí donde, desde su mirada, la candidata de Fuerza Popular intenta capitalizar aquello que se considera como un activo de su padre.

El recuerdo de la intervención del expresidente contra Sendero Luminoso y otros grupos armados se podría poner como valor para afrontar el contexto actual. “Si bien no existen movimientos terroristas como tales en la actualidad, sí se comparte este sentimiento de inseguridad que se ha podido tener en los 90. La idea de que Alberto Fujimori logró restaurar la paz en el Perú puede ser fácilmente utilizada hoy en día. Es decir, ella señala que conoce cómo hacer para que en el Perú nuevamente haya paz”. 

Para Rodríguez-Olivari, el discurso de la “mano dura” le puede jugar a favor porque mucha gente asociaría que un potencial gobierno de Keiko Fujimori se encargaría de ordenar el país.

Al mismo tiempo, advierte algunos puntos contradictorios: pese a su discurso contra la inseguridad, la bancada de Fuerza Popular estuvo a favor del denominado paquete de leyes “procrimen”. Esto es la derogación de normativas relacionadas con temas “procedimentales y sustanciales sobre la criminalidad”.  

¿Un gobierno desde el Congreso? 

Quienes rechazan a Keiko Fujimori suelen repetir que su bloque político ejerce un gobierno desde el Parlamento. Un argumento que la lideresa rechaza con: “Somos una primera minoría”. 

Denisse Rodríguez-Olivari considera que durante el Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski “el bloque fujimorista tuvo una mayoría que ejerció un gobierno desde el Congreso, de facto. Declararon que controlarían y manejarían los asuntos del país y nunca aceptaron realmente que habían perdido las elecciones”. 

Zegarra coincide: “Sin duda, Keiko Fujimori y su partido, Fuerza Popular, han mostrado tener poder no solamente para sacar presidentes, sino también para mantenerlos. Tiene cierta capacidad política de utilizar la herramienta de la ‘incapacidad moral permanente' para hacer caer o amenazar constantemente a presidentes que no tienen mayoría”. 

La especialista insiste en otro gesto por parte del fujimorismo: “Lamentablemente, yo creo que una de las jugadas que está teniendo Keiko Fujimori desde las últimas elecciones ha sido ese llamamiento de un supuesto fraude. Creo que hablar de pseudofraude es una de las herramientas más peligrosas en una democracia tan débil como la peruana” 

La heredera del histórico líder peruano, Alberto Fujimori, logra conservar el legado de su padre, pero también persiste en el fortalecimiento de su propio espacio político, a pesar de los tres intentos fallidos en los que no logró alcanzar la presidencia. Todo un punto de partida que se constituye en un incentivo para volver a probar una vez más. 

Los peruanos decidirán si se mantienen en rechazarla, como en ocasiones anteriores, o si, esta vez, le dan una oportunidad.  

Por Martín Bustamante-France24