El encuentro del Grupo Llao Llao dejó una señal clara: la relación entre el círculo rojo y Javier Milei atraviesa su momento más frío. Sin menciones al Presidente y con Luis Caputo como único representante oficial, los empresarios debatieron sobre inversiones, energía, además del desembarco de figuras globales, como Peter Thiel. La obra clave del gasoducto desde Vaca Muerta, el rol creciente de la economía del conocimiento y las crecientes dudas sobre el rumbo económico marcaron una agenda en la que la política quedó en un claro segundo plano, aunque con la mirada puesta en las elecciones de 2027.
Fue por poco tiempo. Casi por horas. Pero no pudo ser. El board del “Gran Hermano” no pudo ocuparse en tiempo y forma del caso de su participante más importante; en consecuencia, lo que este necesitaba recibir quedará para más adelante. Quizá para la primera quincena de mayo. No falta tanto, pero el “Gran Hermano”, de alguna manera, le provocó a su cliente favorito un problema de cierre de caja.
El caso argentino ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) iba a ser tratado por el directorio del organismo que maneja Kristalina Georgieva el pasado miércoles 30 de abril. Para ese día estaba programada la última reunión del máximo tribunal del gran prestamista y auditor mundial, donde se iba a tratar un problema extremo: la guerra en Medio Oriente.
Esta vez se eligió la sinceridad. Se sabe que son dos mundos que no se agradan ni se respetan. Y, lo más importante, se asumió que a esta altura pertenecen a propuestas casi antagónicas. Algo curioso si se tiene en cuenta que de un lado se encuentra el presidente más libertario en términos económicos, más reductor del peso del Estado sobre la propiedad privada y más proempresas grandes de la historia argentina; y, del otro, los empresarios y CEOs más fuertes del país.
Por eso ya no hubo esfuerzos de conexión entre lo más granado del Círculo Rojo –perteneciente al Grupo Llao Llao– y Javier Milei. Desde que en 2024 el Presidente llevó al evento patagónico sus ideas sobre la dolarización y el fin del Banco Central, recolectando más ironías que aplausos, la relación nunca volvió a encarrilarse. Luego, los aumentos de precios en alimentos, las corridas cambiarias atribuidas a bancos locales, el cierre de Fate y los conflictos con Techint formalizaron el divorcio.
En la edición 2026 del encuentro más reservado –al menos de los que se sabe que suceden– de los principales empresarios del país, el jefe de Estado casi no fue mencionado. Tampoco invitado, al menos formalmente. Solo asistió el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, con la promesa de que no sería incomodado con comentarios sobre el Presidente ni su visión sobre los empresarios. Según trascendió, fue bien recibido y todos cumplieron su pacto de discreción durante el evento, entre el 29 de abril y el 1° de mayo.
Se eligió hablar del presente y del futuro en términos de proyectos concretos y negocios. Con el optimismo habitual sobre el destino del país, pero ignorando si ese crecimiento será posible con la actual dirigencia política, incluido el gobierno libertario.
El lema elegido lo dijo todo: “Pensando el mañana, hoy”. Una frase que, en definitiva, dice mucho y poco a la vez. En los salones del hotel Llao Llao desfilaron figuras clave, como el anfitrión Eduardo Elsztain y Marcos Bulgheroni, protagonista del momento por el desarrollo energético.
Bulgheroni defendió la decisión de adjudicar la obra del gasoducto entre Vaca Muerta y Río Negro a la italiana Sicim junto a la argentina Víctor Contreras, por presentar la oferta más baja (unos US$ 500 millones), por debajo de Techint y la estadounidense Pumpco. El proyecto, bajo el RIGI, busca exportar GNL desde 2028.
También se debatió sobre el desembarco de Peter Thiel, el polémico inversor global, y su posible estrategia en el país. Su presencia –discreta– generó más preguntas que respuestas.
Otro eje fue el último acuerdo con el FMI, que incluyó como sectores clave a la energía, la minería, el agro y, sorpresivamente, la economía del conocimiento. Esto abrió interrogantes sobre proyectos como “Stargate Argentina”, un centro de datos para inteligencia artificial con inversiones millonarias.
El evento también reunió a figuras como la reina Máxima de Holanda, en su rol en la ONU, además de empresarios como Marcos Galperin y los fundadores de Globant. Todos aprovecharon el clima distendido, lejos de tensiones.
Así cerró el Llao Llao 2026: casi sin política. Un lujo que difícilmente pueda repetirse en 2027, cuando la discusión electoral será inevitable.

Por Carlos Burgueño - Perfil

