Tras la presión de la exministra, el oficialismo debió acelerar definiciones sobre las declaraciones juradas y la disputa desató tensiones internas
La senadora Patricia Bullrich no pidió permiso para hablar, pero terminó arrinconando a la Casa Rosada. Su reclamo público de este miércoles para que Manuel Adorni presentara "ya mismo" su declaración jurada y frenara el desgaste político que golpea al Gobierno obedeció a una discusión privada que había mantenido el lunes con Javier Milei. Allí, el Presidente le respondió tajante: "De ninguna manera, se respetarán los tiempos de la justicia, hasta el 31 de julio".
Según pudo saber iProfesional de fuentes de ambos sectores, no existió ningún acuerdo previo para que Bullrich saliera públicamente a fijar posición. La senadora considera que el caso del patrimonio de Adorni está paralizando al Gobierno y bloqueando incluso la agenda legislativa en el Congreso.
La irrupción de Bullrich en A24 obligó a Milei a salir rápidamente a respaldar a su jefe de Gabinete. El Presidente aseguró luego en LN+ que Adorni "ya tiene lista" la declaración jurada y que "la va a presentar", pese a que apenas dos días antes le había dicho a Bullrich exactamente lo contrario.
Según allegados a la ex ministra de Seguridad, Bullrich cree que si Adorni no puede explicar su patrimonio deberá dejar la jefatura de Gabinete porque el escándalo por presunto enriquecimiento ilícito ya empezó a erosionar al Gobierno y a afectar el clima económico. Por eso Milei respondió con furia desde Los Ángeles: "Ni en pedo se va Adorni". El mensaje tenía un destinatario claro: Patricia Bullrich.
Karina Milei impuso la defensa férrea de Adorni y bloqueó su salida
La resistencia a cualquier salida de Adorni fue impulsada por Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, que llamó con dureza al Presidente durante su viaje a Estados Unidos para exigirle que defendiera públicamente a su funcionario. En la Casa Rosada señalaron que, frente a las presiones internas para desplazarlo, volvió a imponerse la postura de Karina Milei, que sostiene a Adorni "a rajatabla".
Varios ministros ya habían deslizado internamente que el jefe de Gabinete debía ser reemplazado para descomprimir la crisis. Entre ellos: Luis Caputo (Economía), Sandra Pettovello (Capital Humano) y Guillermo Francos (director de YPF, ex jefe de Gabinete). Todos evaluaban distintas alternativas de salida. Eso desató la furia de Karina Milei.
La presión había comenzado incluso a impactar en el propio Presidente, que empezó a dudar frente al costo político creciente del caso. La tensión llegó a tal punto que Karina Milei decidió no acompañarlo a Estados Unidos y viajar a una cumbre minera en San Juan, y no asistió a la participación de Milei en el Instituto Milken. Milei viajó solo con Caputo y el canciller Pablo Quirno.
Caputo había impulsado en las últimas semanas la posibilidad de que Quirno asumiera la jefatura de Gabinete y que Juan Pazo pasara a Cancillería, pero Milei salió luego a negar cualquier recambio. Frente a esas maniobras, Karina Milei bajó una advertencia interna: "Si se va Adorni, se va Santiago Caputo".
El diálogo explosivo que precipitó la ofensiva pública de Bullrich
En ese clima explosivo, Bullrich habló telefónicamente con Milei el lunes pasado. Según reconstruyeron allegados a ambos, la senadora fue directa:
—Así no se puede seguir. Adorni tiene que presentar ya mismo su declaración jurada o tendrá que irse.
Milei respondió:
—De ninguna manera tiene que anticiparse. Se van a respetar los tiempos de la justicia, que fijó el 31 de julio como plazo.
Bullrich insistió. La conversación terminó tensa. El Presidente hacía referencia a la resolución de la Oficina Anticorrupción, conducida por Gabriela Zángaro y dependiente del Poder Ejecutivo, que a fines de abril prorrogó el plazo para presentar declaraciones juradas del 31 de mayo al 31 de julio, en pleno estallido del caso Adorni.
El jefe de Gabinete todavía no logró explicar cómo adquirió dos propiedades, realizó media docena de viajes y afrontó gastos de refacción por unos u$s800.000 en menos de dos años, cuando percibía un salario mensual de $3,5 millones que recién en enero de 2026 se elevó a $7 millones.
Bullrich, al igual que Caputo, Pettovello, Francos y otros ministros, considera que el caso ya desgastó políticamente al Gobierno, dejó a Adorni invalidado como portavoz presidencial y obligó a toda la administración a quedar atrapada en una discusión patrimonial que impide avanzar con anuncios de gestión y proyectos legislativos.
La frase que terminó detonando la ofensiva pública de Bullrich fue la respuesta de Milei durante aquella llamada privada: "De ninguna manera, la presentará en julio". A partir de allí, la senadora decidió fijar posición públicamente en A24. Minutos después, Karina Milei empujó al Presidente a salir a ratificar a Adorni y anunciar que "tiene lista" su declaración jurada. Ahora Karina Milei le apuntó los cañones a Bullrich.
Sin embargo, Milei evitó precisar cuándo será presentada y qué contendrá exactamente. Solo sostuvo que "está todo en orden" y que no iba a "entregar al ego de los periodistas a un funcionario honesto", en un tono visiblemente irritado.
"Patricia Bullrich quedó conforme con que el Presidente dijera que la declaración jurada se presentará antes", señalaron cerca de la senadora. En la pulseada interna, Karina Milei logró por ahora sostener a Adorni pese a las presiones de una parte importante del gabinete.
El oficialismo se parte en dos por la defensa de Adorni
La reacción dentro del oficialismo fue inmediata. El universo político que responde a Karina Milei —incluidos Adorni, Martín Menem y Eduardo "Lule" Menem— quedó enfurecido con Bullrich. En cambio, el sector alineado con Santiago Caputo respiró aliviado: por primera vez, los ataques de Karina dejaban de apuntar exclusivamente al asesor presidencial.
"Yo no acordé nada con Milei. Le dije lo que pensaba y él me respondió que de ninguna manera la presentaría ahora, que iba a esperar los tiempos de la justicia. Por eso hablé", comentó Bullrich ante sus allegados, según reconstruyó iProfesional.
En el entorno de la senadora aseguran que Milei, Karina Milei y el denominado "Clan Menem" pretendían dejar pasar las semanas sin aclarar nada hasta que la Copa Mundial de Fútbol de Estados Unidos, México y Canadá desplazaran el caso Adorni de la discusión pública. Pero cerca de Bullrich advierten que falta demasiado para junio y que el desgaste político ya empezó a golpear fuerte.
Además, Bullrich comenzó a detectar un deterioro creciente de la imagen presidencial y no quiere quedar pegada a una eventual caída del oficialismo. La semana pasada volvió a mostrarse junto a Mauricio Macri en la Fundación Libertad y ya piensa en el escenario presidencial de 2027.
Las encuestas que circulan en Balcarce 50 muestran incluso que Bullrich mantiene niveles de imagen superiores a los del propio Milei, un dato que inquieta especialmente a Karina Milei. La senadora busca preservar su capital político y marcar autonomía.
"Milei habló apurado por Patricia y ahora hay un problema concreto: Adorni tendrá que acelerar una declaración jurada que todavía nadie sabe cómo cerrará", admiten en el oficialismo. Fuentes cercanas al jefe de Gabinete señalaron a iProfesional que no existe una fecha puntual para la presentación de la DJ:
—Cuando esté lista la presenta. Lo de Patricia no se tomó como un apriete. Ya se venía evaluando adelantarla.
—¿Bullrich le avisó a Milei que iba a decir eso?
—No. Ella no tiene por qué avisar que va a hablar.
La declaración jurada no alcanzará para apagar el incendio
En el Gobierno tampoco saben si la declaración jurada alcanzará para apagar el incendio. El documento deberá detallar propiedades, vehículos, cuentas bancarias, inversiones y bienes registrables. Pero cerca de la investigación judicial admiten que hay otros movimientos patrimoniales difíciles de rastrear en una simple presentación administrativa: viajes, refacciones, pagos en efectivo, hipotecas o deudas informales. La declaración jurada es una foto que compara año contra año, pero en el medio hay una película de gastos difíciles de explicar.
Allí es donde la declaración jurada inevitablemente quedará cruzada con la investigación por presunto enriquecimiento ilícito que instruyen el juez federal Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita.
Un allegado a Bullrich resumió así el posicionamiento de la senadora: "Por su historia, nunca dejó en banda a los líderes de los gobiernos de los que participó. Siempre respetó los acuerdos y nunca se cortó sola. Pero tampoco se va a quedar callada cuando cree que algo pone en riesgo al Gobierno". El aire en la Casa Rosada se corta con cuchillo.
Las declaraciones de Bullrich detonaron una crisis interna todavía más profunda. Aunque Milei intentó bajarle el tono desde Los Ángeles y aseguró que ya había hablado previamente con ella, en el corazón del poder libertario la reacción fue de furia. Milei tuvo que admitir el diálogo con Bullrich pero él le había dicho otra cosa y al quedar expuesto públicamente dijo que Adorni va a presentar cuanto antes la declaración jurada.
Karina Milei y su entorno interpretaron la jugada de la senadora como un desafío directo a la autoridad política de la hermana presidencial. La molestia creció porque Bullrich no le anticipó al Presidente que haría pública su presión sobre Adorni. Milei intentó contener el daño diciendo que la ex ministra "spoileó" una decisión que ya estaba en marcha: adelantar la declaración jurada. Pero Milei no la tenía prevista.
Mientras el karinismo quedó enfurecido, el sector de Santiago Caputo celebró en silencio. "Por fin alguien se anima a enfrentar a Karina", admitían cerca del asesor presidencial. Bullrich nunca se había involucrado de lleno en la guerra interna entre Karina Milei y Santiago Caputo. Sin embargo, comparte con Caputo y con Luis Caputo la idea de ampliar la base política del Gobierno hacia el PRO, la UCR y los gobernadores, una estrategia que Karina y los Menem rechazan.
En el oficialismo admiten que el Gobierno hoy no puede prescindir políticamente de Bullrich. Las encuestas muestran que conserva una imagen alta y un volumen político propio que trasciende a La Libertad Avanza. Los repetidos gestos de autonomía de la senadora —desde sus videos de campaña hasta sus acercamientos a Macri— son leídos dentro del Gobierno como síntomas de una pérdida de autoridad de Milei y Karina Milei.
En realidad, también Patricia Bullrich comenzó a mostrar los dientes cuando Karina Milei cooptó a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y le negó a Diego Valenzuela, bullrichista, la nueva Agencia de Migraciones. Ese debilitamiento también empezó a ser percibido por gobernadores y bloques dialoguistas en el Congreso, donde aseguran que "ya le perdieron el miedo al Gobierno".
En paralelo, Guillermo Francos volvió a golpear a Adorni. "Este tema tendría que haberse terminado hace mucho tiempo", lanzó en una entrevista, mientras crecían versiones sobre un posible desplazamiento suyo de YPF. Bullrich, por ahora, no impulsa un nombre alternativo para reemplazar a Adorni. Pero en su entorno resumen la situación con una frase brutal: "Hay momentos en política donde hay que amputar para salvar el cuerpo".

Por Mariano Obarrio - IP

